Uwe y Hannelore Romeike abandonaron Alemania con sus hijos en 2008 después de que fueran sometidos a un proceso penal por homeschooling. En 2010 se les concedió asilo en Estados Unidos por el juez de inmigración Lawrence O. Burman al entender que la familia tenía miedo legítimo de persecución en Alemania, donde la práctica de la educación de los hijos en el hogar o homeschooling está sujeta a severas prohibiciones, al reservarse el Estado la capacidad de definir qué educación deben recibir los niños alemanes, incluso por encima de la propia visión de las familias. Debe recordarse que, a diferencia de lo que ocurre en Alemania, el homeschooling es legal en todos los Estados de EEUU.

Pero el Gobierno Obama se opuso de inmediato a la decisión del juez. El Fiscal General de los EEUU, Eric Holder, argumentó que la ley alemana que prohíbe la educación de niños en el hogar no viola los derechos fundamentales de la familia Romeike. Para él la sociedad alemana es “tolerante, plural y abierta”, y los niños pertenecientes a las “sociedades paralelas, religiosas o filosóficas” deben ser educados en esos “valores”.

De esta forma, la concesión de asilo a los Romeike fue revocada por la Corte de Apelaciones de Inmigración en abril de 2012. La Junta afirmó que el caso de la familia alemana no estaba suficientemente fundamentado y que EEUU no abre sus puertas a cualquier víctima de un tratamiento injusto. Aunque el tribunal reconoció que la Constitución norteamericana reconoce el derecho primario de los padres a la crianza y educación de sus hijos, se negó a aceptar que el durísimo trato en Alemania de los homeschoolers con motivaciones religiosas y filosóficas represente la categoría de persecución de acuerdo con las leyes de asilo de EEUU.

Una tenaz lucha por la libertad de educación

La Home School Legal Defense Association (HSLDA), que representa a la familia Romeike, sostiene que el criterio de la Corte de Apelaciones es erróneo ya que Alemania sí persigue a los homeschoolers. Según afirmó Mike Donnelly, director de dicha asociación para asuntos internacionales, «el Tribunal ignoró montañas de evidencias de que en Alemania los homeschoolers son severamente multados y que la custodia de sus hijos se encuentra gravemente amenazada, algo que la mayoría de la gente llamaría persecución. Esto es lo que los Romeikes sufrirán si son enviados de vuelta a Alemania».

De este modo la HSLDA decidió apelar judicialmente la revocación del asilo y reforzó su campaña de apoyos públicos a la familia Romeike, que en mayo de 2012 se tradujo en una carta dirigida al Fiscal General de los EEUU firmada por Martín Stutzman y otros 26 miembros del Congreso.

También 127.258 ciudadanos apoyaron una petición de la HSDLA para que el Gobierno diera marcha atrás en la revocación del asilo de los Romeike. El 12 de agosto de 2013 la Casa Blanca respondió a esta solicitud con una frustrante carta en la que afirma no poder comentar nada sobre el asunto al tratarse de un asunto sujeto a los tribunales, lo que es contradictorio con lo mantenido en otros casos en que sí expresó su posicionamiento.

Para el presidente de HSLDA, Mike Farris, «nadie puede entender por qué la Casa Blanca muestra tanta clemencia con millones de inmigrantes que han venido aquí ilegalmente con la esperanza de conseguir mejores puestos de trabajo, pero está tan decidida a expulsar a esta familia que ha venido a América en busca de libertad para sí mismos y sus hijos». «Esta petición era la oportunidad perfecta  -continuó Farris-  para que la Casa Blanca explicara por qué este gobierno apeló la concesión original de asilo».

Ahora el futuro de la familia Romeike y su derecho fundamental a educar a sus hijos según sus convicciones depende de la apelación ante la Corte Suprema.

Ver el impresionante vídeo de HLSDA en el que el propio matrimonio Romeike explica su historia pinchando aquí (en inglés con subtítulos).

Leer también «Alemania-USA-Suecia: a la caza de los padres de familia» de JC Sanahuja (Noticias Globales / 13092013).

(Imagen: familia Romeike. Foto HLSDA).