Nuestra ínclita presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, tiene una patología severa, un trauma castrador de la gente que no es de izquierdas: el complejo de ser de derechas. Ese complejo, más bien pecado original de difícil enmienda, le lleva a pasarse de frenada en su afán de epatar a la izquierda y mostrarle que “para progre, yo”. Pero eso sí, con el dinerito de todos, que ser progre es muy caro.

Además de estar pergeñando una nueva ley de desigualdad en la que un colectivo va a tener privilegios y subvenciones respecto al resto de los ciudadanos, acaba de hacer público que la sanidad madrileña va a pagar los caprichos maternales de toda mujer sana porque, para esto de la inseminación, no hay que mirar ni los gustos sexuales, ni la situación sentimental.

Parece mentira que, a señora tan principal y preparada, debamos hacerle ver unas cuantas cosas tan obvias como las que voy a enumerar, pero a la vista de su nesciencia, o de su alocada carrera hacia el Premio Goya “a la política facha más progre”, me veo en la obligación de hacerlo.

A ver doña Cristina, aunque usted no lo sepa, los fondos de la Sanidad Pública son costeados por todos los ciudadanos para poder asistir solidariamente a personas con enfermedades o patologías. Obviamente, una pareja heterosexual que no consigue tener hijos presenta algún tipo de patología, por lo que es razonable que la asistencia sanitara le cubra el tratamiento.

Las parejas de lesbianas y las mujeres solteras no presentan ninguna enfermedad o patología que les impida la procreación, por lo que no hay nada pueda justificar un gasto público elevado por tener el deseo de engendrar un hijo. ¡Naturalmente que los costes sanitarios han de estar al margen de la opción sexual y la situación personal de las mujeres…! porque, efectivamente, lo que debe priorizarse es la situación de enfermedad o patología que hace necesario el uso del dinero de todos en beneficio del enfermo.

Por ello, si la lesbiana o la mujer soltera se ponen malitas, la sanidad, al margen de esas características irrelevantes debe, ¡faltaba más!, costear todo lo necesario para su asistencia y curación. Ahora bien, si quieren tener un hijo con el capricho de que sea de forma artificial, como no tienen patología alguna, que se lo paguen. Las carísimas técnicas de reproducción asistida están a su disposición. Lo que no está a disposición del capricho de nadie es el dinero público.

Y la “rumbosa con dinero ajeno Cifuentes, en vez de pagar caprichos, que empiece a plantearse incluir cosas más necesarias y patológicas que sí non necesarias y sí afectan a la calidad de vida y la salud de quién las padece, como es la asistencia bucodental de ancianos y niños.

Señora Cifuentes: el Premio Goya “a la política facha más progre” lo tiene asegurado. También el Premio Valle Inclán “a los gastos sanitarios más esperpénticos”. Y el Premio Pilatos “me quito de líos con los lobbies”. Y el Premio Asesinos de Viriato “a la traición a su electorado”. Va a tener que poner una estantería nueva en su casa con tanto trofeo.

Alicia V. Rubio Calle