Alfa y Omega dedica un reportaje de José Antonio Méndez a la demanda de padres objetores a EpC en Estrasburgo

¿El principio del fin de EpC?

Más de un centenar de padres y alumnos han demandado al Estado Español ante el Tribunal eurpoep de Derechos Humanos por violar sus derechos fundamentales a través de Educación para la ciudadanía. Es una nueva via en el ligigio contra EpC, que podría dejar, según fuese el pronunciamiento del Tribunal de Estrasburgo, herida de muerte la polémica asignatura.

Ha sido uno de los leitmotiv de los objetores a Educación para la ciudadanía, desde que se embarcaron en una lucha sin cuartel por la defensa de sus derechos, allá por 2005: Llegaremos a Estrasburgo, si es necesario. Y vaya si lo han hecho: hace sólo unas semanas presentaban ante el Tribunal europeo de Derechos Humanos 304 demandas contra el Estado español, por considerar que Educación para la ciudadanía viola sus derechos fundamentales. Una maniobra jurídica que puede suponer el principio del fin de la asignatura.
La coartada que se desmorona

Don Jaime Urcelay, abogado, padre objetor y Presidente de Profesionales por la Ética -agrupación que apoya y asesora desde el principio a las plataformas locales de padres objetores, así como a la federación nacional de plataformas, España Educa en Libertad-, asegura que, «si el Tribunal de Estrasburgo corrobora que EpC entra en conflicto con los derechos fundamentales de los padres, de las madres y de los alumnos, el Gobierno español quedará en una situación sumamente complicada, sobre todo, porque su gran coartada era que, según decían, la Unión Europea recomendaba una asignatura como ésta». La realidad es, como se sabe, radicalmente contraria. Tanto, como para que los padres de 105 niños consideren que esta materia viola el derecho a la vida privada y la libertad de pensamiento, conciencia y religión de los alumnos; el derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus propias convicciones y el principio de no discriminación que contempla el Convenio europeo de Derechos Humanos. Por eso, los objetores solicitan que el Tribunal europeo dicte medidas cautelares para que los alumnos objetores no tengan que entrar en el aula mientras se imparte EpC.
Según Urcelay, «será muy difícil que el Tribunal dicte estas medidas, porque sólo prevé este tipo de actuaciones en casos muy puntuales, como extradiciones, etc. Sin embargo, aun en el caso de que esa vía falle, o nos remitan a la Justicia española hasta agotar las vías normales, la demanda presentada obligará al Tribunal a pronunciarse sobre si Educación para la ciudadanía viola efectivamente nuestros derechos y los de nuestros hijos». De este modo, y dado que se espera que el Tribunal de Estrasburgo no demore su dictamen, podemos encontrarnos con una Sentencia europea antes de que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre el recurso de amparo que presentaron cuatro familias españolas, después de que el Supremo fallase, en febrero de 2009, que EpC no lesionaba sus derechos.
Sigue el acoso

Y, entre tanto, para los padres objetores continúa la lucha por sus derechos y el acoso desde la Administración. Mariano Bailly-Bailliere, padre objetor, asegura que, «en España, estábamos pidiendo que nos reconociesen el derecho a objetar. En Estrasburgo hemos denunciado la violación de nuestros derechos, porque, además de la ley, hoy por hoy, siguen produciéndose acosos contra los menores, y cada vez va a más. En las demandas de Estrasburgo, hemos detallado situaciones recientes de acoso, como amenazas de no titulación, profesores que se mofan de los alumnos, menores a los que les sacan al pasillo en lugar de llevarlos a la biblioteca, directores de centros que han denunciado a los padres ante la Inspección, sin avisar antes a los propios padres, equipos directivos que han reconocido despreciar a los objetores… Y así, un montón de casos. A mí también me han amenazado con denunciarme a la Inspección; y a uno de mis hijos le han dicho que es una tontería la opción que hemos tomado en casa». Razones más que suficientes, como para seguir embarcados en esta lucha.