Como ya hemos informado en esta página, durante el pasado Congreso Mundial de Familias (WCF) correspondió a Profesionales por la Ética la presidencia de la Sesión Plenaria dedicada a «Libertad de Educación», que tuvo lugar el domingo 27 de mayo.

El presidente de nuestra entidad, Jaime Urcelay, realizó una introducción a dicha Sesión Plenaria en la que destacó el carácter decisivo de la cuestión que iba a abordarse, tanto para el futuro de la familia como para la sociedad entera. Así mismo, apuntó como principales amenaza a la libertad educativa la tendencia al control por el Estado de la educación  –olvidando su papel subsidiario respecto a los padres—   y una creciente influencia ideológica, potenciada por los organismos especializados de Naciones Unidas de la llamada «nueva ética mundial», contraria a la verdad del hombre y de signo antifamiliar y antivida.

Urcelay enumeró también las principales agresiones sufridas en los últimos años por la libertad de educación en España y la esperanzadora respuesta de los padres ante dichos ataques.

Finalmente, el Presidente de Profesionales por la Ética insistió en la urgencia de un enfoque positivo de la libertad de educación, que más allá de la necesidad de su defensa lleve a un ejercicio real y efectivo por los padres de su derecho fundamental a la educación de los hijos.La familia, terminó afirmando, es «la primera y principal escuela» y «la respuesta ineludible a la actual emergencia educativa».

Reproducimos a continuación el texto íntegro de la mencionada intervención, que puede verse también a través del vídeo publicado gracias a la amabilidad de Argentinos Alerta y al que se accede pinchando aquí.

WCF. SESION PLENANIA «LIBERTAD DE EDUCACIÓN». 27 de mayo de 2012. Presentación del Presidente de la Sesión Jaime Urcelay, Presidente de Profesionales por la Ética (España).

Es para mí y para la asociación Profesionales por la Ética un verdadero honor haber recibido de los organizadores del Congreso Mundial de Familias el encargo de presidir para todos ustedes esta Sesión Plenaria.

Una sesión que a lo largo de la próxima hora vamos a dedicar a la Libertad de Educación, indudablemente un tema crucial para el presente y el futuro de la familia y de la sociedad entera.

En una perspectiva negativa, es decir desde el punto de vista de las restricciones y amenazas que la libertad de educación sufre en nuestro tiempo, es cierto que encontramos a lo largo del mundo realidades muy diferentes.

Con todo, puede constatarse una cierta tendencia a un mayor control por parte de los Estados de la educación, olvidando el papel subsidiario que les corresponde, y  -lo que no debe dejar de alarmarnos-  una creciente intromisión de los organismos internacionales especializados vinculados a Naciones Unidas en las políticas educativas nacionales  -en especial de las naciones en desarrollo-   para imponer, a veces a través de un burdo chantaje económico, los mitos ideológicos de la llamada «nueva ética mundial», contraria a la verdad del hombre y con un signo radical  antifamiliar y antivida.

En España conocemos bien esta perspectiva negativa de la libertad de educación. El problema viene de muy atrás, pero en los últimos años las familias y la sociedad civil españolas han sido agredidas de muy diferentes maneras:

  • La obligatoriedad para todo tipo de escuelas de asignaturas y programas de educación cívica, educación afectivo-sexual e incluso asignaturas de carácter científico, con una fuerte impronta ideológica relativista y laicista
  • Las restricciones en la libre elección por los padres de centro educativo para sus hijos.
  • Las trabas a la educación religiosa elegida por los padres en la escuela pública
  • La prohibición del homeschooling y la persecución de los padres que han optado por esta alternativa de libertad.
  • Y, sobre todo, por un ecosistema cultural y mediático de alta toxicidad, muchas veces alimentado desde los poderes públicos e incompatible con cualquier proyecto educativo serio.

Afortunadamente estas agresiones han provocado también una respuesta de los padres que nos llena de esperanza para el futuro.

Pero junto a esta perspectiva en cierto modo negativa de la libertad educativa, no podemos dejar de hacer presente aquí una mirada en positivo. Si estamos convencidos de que, como no se cansó de proclamar el Beato Juan Pablo II, “El futuro de la sociedad se juega en la familia y el de la familia se halla indisolublemente unido al de la entera sociedad”, es vital que las familias nos comprometamos a fondo con la educación de los hijos. Que la libertad educativa sea defendida, sí, de manera  vigorosa,  pero, sobre todo, que la libertad educativa sea ejercida. Ejercida de forma personal, amorosa, responsable, en beneficio de cada uno de los hijos que Dios nos ha encomendado y en beneficio del Bien Común.

La familia, no lo olvidemos queridos congresistas, «es la primera y principal escuela» y la respuesta ineludible a la actual emergencia educativa.