En el contexto de la primavera que vive Francia a raíz de las movilizaciones sociales contra la Ley Taubira, ha surgido Objection!, la asociación para la libertad de objeción de conciencia en Francia. Su manifiesto fundacional  -encabezado por Philippe Cappello, Joël Hauteberg, Grégor Puppinck y Thibaud Collin–  lleva por título «Frente a la ideología: ¡la libertad de las conciencias!».

Desde el primer momento y preocupados por lo que pueda pasar en la escuela primaria francesa con la lllamada Ley Peillón, por la que se impone la enseñanza obligatoria a los niños de la «deconstrucción de género», tal y como ya hemos reflejado en esta misma página, Objection! ha querido inspirarse en el ejemplo del movimiento de padres objetores a Educación para la Ciudadanía que, después de siete años de movilización e intenso trabajo, ha conseguido -si el proyecto de LOMCE, actualmente en trámite, no sufre alteraciones en este punto-  eliminar de la escuela española uno de los más agresivos experimentos ideológicos del Gobierno de Zapatero.

Fruto de este interés por esta historia de coraje padres españoles es la larga entrevista que Objection! ha realizado a Leonor Tamayo, Responsable del Área Internacional de Profesionales por la Ética y coordinadora, en su momento, de la campaña de objeción de conciencia a EpC. La primera entrega de la entrevista, que contará de tres partes, ha sido ya publicada en la página web de la asociación francesa y puede accederse a su texto original en francés pinchando aquí. Transcribimos a continuación la traducción al español.

LA OBJECIÓN DE LOS PADRES EN ESPAÑA: ENTREVISTA A LEONOR TAMAYO COLOMINA, COORDINADORA DE LA CAMPAÑA CONTRA LA «EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA» (1ª PARTE)

(Objection!, 29/06/2013)

Leonor Tamayo, objetora, madre de familia numerosa, fue la coordinadora de la campaña en contra de la Educación para la Ciudadanía (EpC), llevada a cabo por la asociación Profesionales por la Ética (ver «Amigos y contactos útiles»), las redes locales y las plataformas de padres. Ella ha vivido en primera línea el combate de los padres objetores en España.

El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero creo un conjunto de asignaturas reunidas bajo el nombre de Educación para la Ciudadanía, para las etapas primaria secundaria. Obligatoria y evaluable, esta nueva materia escolar pretendía entre otras cosas servir de base a la «educación emocional y afectiva» de los niños y trató de difundir la ideología de «género«. En virtud de la  Ley Orgánica de Educación (LOE), la EpC se debe aplicar tanto en las escuelas públicas como en las privadas.

Esta es la primera parte de una entrevista que hicimos a Leonor Tamayo. La segunda parte se centrará en las dificultades encontradas y la tercera en los resultados. Los que lean el idioma español pueden aprovechar los enlaces proporcionados.

A través de esta entrevista, queremos ofrecer a los padres franceses un testimonio de objeción de conciencia en nombre de la justicia, en este caso en nombre del respeto a la responsabilidad natural de los padres en la educación de los niños. Es algo que debe inspirarnos.

¿Cómo nació vuestra resistencia, como se ha mantenido en el tiempo y durante cuánto tiempo? ¿Quién la apoya?

Hace ya 7 años que comenzamos nuestra batalla contra las asignaturas adoctrinadoras de Educación para la Ciudadanía (EpC) que Zapatero impuso con su reforma educativa. Desde el primer momento vimos claro que la mejor arma de la que disponíamos para defender el derecho de los padres a la educación de sus hijos  era la objeción de conciencia y que los protagonistas de este movimiento tenían que ser precisamente ellos, los padres de familia. El papel de las  grandes asociaciones nacionales, los partidos políticos o la Iglesia debía ser apoyarles, pero nunca sustituirles en su responsabilidad de primeros educadores de sus hijos.

Por eso, el primer paso fue la edición de una “Guía para padres”, a base de preguntas y respuestas, que les permitiese entender el calado del problema, por qué había que rebelarse contra ello y de qué manera hacerlo, incluyendo unas nociones jurídicas básicas.

Nos pusimos en contacto con todas las asociaciones nacionales vinculadas a la realidad de padres, familias y libertad de conciencia pidiéndoles que apoyasen la iniciativa y colaborasen con la difusión de la Guía. El apoyo fue unánime e incluía a las principales asociaciones familiares, la asociaciones oficiales de padres de las escuelas católicas  -que en España tienen un peso muy grande en el sistema educativo-  y la patronal de centros de enseñanza privada, la CECE. La única y muy dolorosa excepción fue la de la poderosa Federación de Religiosos de la Enseñanza (FERE), es decir la patronal de las escuelas católicas, que decidió pactar por su cuenta con el Gobierno socialista, lo que supuso una fractura importante en nuestro movimiento. La postura de la Jerarquía Católica fue de rechazo de EpC y apoyo a los padres objetores, por lo que pueden imaginarse las tensiones que los padres objetores tuvieron que gestionar en las escuelas católicas que, a través de la FERE, habían pactado con el Gobierno socialista.

Con la rueda de prensa de presentación de presentación de la «Guía para padres» comenzó nuestra resistencia; siempre  entendimos que la presencia continua en los medios de comunicación era decisiva.  Pero nunca pensamos el recorrido y la repercusión de la batalla que iniciábamos, no podíamos ni soñar, aunque lo deseábamos y estábamos dispuestos a darlo todo, que nuestra resistencia y nuestro proyecto se convertiría en un movimiento social sin precedentes en España, y posiblemente en Europa, porque contábamos con el valor, el coraje y la decisión de los padres que ven amenazada la libertad, sus derechos fundamentales, y, sobre todos, la formación y el futuro de sus hijos. Ésa es la clave del éxito.

Después de la rueda de prensa de presentación de la guía y una campaña de difusión a nivel muy simple y elemental, que se ofrecía a los padres de manera gratuita, comenzaron a llegar peticiones de envíos, una veces un padre pedía un ejemplar o 10 para distribuir entre sus amigos, otras veces una parroquia nos pedía 150 y otras veces un colegio pedía 500, muchos abuelos escribían o llamaban pidiendo ejemplares para sus hijos y nietos. La clave fue la edición en papel; no caer en la tentación de la gratuidad de internet porque las madres, y más hace 7 años, necesitamos llevarlo en el bolso , tenerlo encima de la mesa del salón y hojearlo, prestárselo a las amigas y consultarlo cuando lo necesitas. Y para que se difundiese era necesario que fuese gratuito y el envío fácil y rápido. Y así, con un trabajo casero, de envío desde nuestra casa, ayudada por mis hijos a hacer los paquetes o preparar los sobres, enviamos al cabo de los años más de 125.000 ejemplares de la guía a la que luego se fueron sumando otros mucho materiales nuevos que se fueron adaptando a las necesidades de cada momento y de la evolución de la campaña. No teníamos una infraestructura sofisticada,  la difusión siempre funcionó de manera eficaz, sencilla y, lo que era importante, gratuita, gracias a un equipo muy comprometido que poco a poco fue creciendo.

Y siempre acompañado de conversación y atención dedicada y atenta a cada padre, a cada madre, a cada profesor o parroquia, ya fuese por correo electrónico o por teléfono.

Al envío de las guías y a la atención personal a los padres que pedían más información se sumaron pronto las reuniones y  conferencias informativas por toda España. Un  equipo bien formado de miembros de Profesionales por la Ética y de otras asociaciones respondía a cada petición de charla de manera inmediata y entusiasta, quitando tiempo a sus descanso, a sus días de vacaciones laborales o al sueño. Y así fueron miles de kilómetros los que recorrieron para dar las cerca de 2000 conferencias acompañadas muchas veces, cuando las distancias requerían pasar al menos una noche en las ciudades, de largos ratos de conversación e incluso estancias con las familias o los organizadores de las conferencias.  Y eso dio unos frutos inesperados, sorprendentes y que jamás hubiésemos soñado. Internet fue también fundamental en la organización y el desarrollo de la campaña pero también comprobamos que nada puede suplir el encuentro personal y la convivencia.

Ese trato dedicado y esa atención cuidada fue originando núcleos y personas comprometidas que entendieron que no se trataba sólo de sus hijos sino que lo que estaba en juego era la libertad de todos y eso requería un compromiso más allá de la propia familia. Y así nació el movimiento objetor.

Había que dar forma a esa inquietud y la respuesta nació en un pueblecito de Córdoba, donde un grupo de familias organizó la primera Plataformade padres objetores;  al poco tiempo en Navarra sucedió lo mismo y  entendimos que ésa era la fórmula, plataformas de padres, autónomas e independientes, lo más cercanas posible a los protagonistas de la lucha  -los padres-, con capacidad de respuesta directa y adaptada a las necesidades reales de cada situación y entorno.

Las plataformas se multiplicaron por toda España con un cierto grado de informalidad y por nuestra parte nos centramos en proporcionarles la necesaria orientación, apoyo jurídico profesional, materiales de difusión, estudios e informes cada vez más especializados, cursos de capacitación y, sobre todo, coordinación y calor humano para que pudieran sentirse seguros, arropados, unidos en torno a la responsabilidad más sagrada de los padres: nuestros hijos. Para ello  creamos el grupo de correo “Redes Locales»-  de cuya coordinación y animación estuve encargada.

En él los padres y plataformas compartían experiencias, problemas o nuevas iniciativas, tanto a nivel local como de acción concertada a nivel nacional o regional. Se convocaron también dos encuentros nacionales de padres y bastante encuentros regionales y provinciales. Gesto a gesto, batalla a batalla, surgió una verdadera mística de lucha y un fuerte espíritu de cuerpo entre padres de toda España.

Se consiguió así que madres y padres comunes organizaran ruedas de prensa, dieron conferencias, acompañaron a los padres a las entrevistas en los colegios o con la Inspección educativa, hablaron en la radio y en la televisión, presentaron demandas judiciales y llegaron al Tribunal Supremo, al Tribunal Constitucional y, en última instancia, a Estrasburgo, donde una demanda de 400 padres españoles sigue pendiente de resolución por la Corte Europea de Derechos Humanos.

La realidad, las necesidades, los reveses y las victorias nos han mantenido unidos creando unos lazos fuertes y una seguridad que nos permitía no dudar, seguir siempre adelante y así hemos podido mantener la resistencia durante 7 años, a pesar del abandono de muchas asociaciones, de las presiones del Gobierno y de las administraciones educativas regionales, del varapalo del Tribunal Supremo que nos negó el derecho a la objeción de conciencia junto en el momento en el que teníamos la victoria al alcance de la mano porque el gobierno estaba a punto de rendirse, a pesar de los ataques internos y las divisiones, que inevitablemente hay siempre porque el enemigo sabe que la división interna es su clave del éxito.

Han sido 7 años de una aventura apasionante, donde el factor humano, el coraje y la decisión de no rendirse jamás, de no dar ni un paso atrás, han dado la victoria a los padres y este paso significativo en el avance de la libertad de Educación en España.

Continuará […]

http://www.objectiondelaconscience.org/le-combat-des-parents-espagnols-contre-lenseignement-du-gender-a-lecole-entretien-avec-leonor-tamayo-partie-1/

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