Otto de HabsburgoDesde Profesionales por la Ética deseamos rendir un sincero homenaje al Archiduque Otto de Habsburgo, fallecido el 4 de julio en su residencia familiar de Baviera (Alemania), a los 98 años de edad.

Se trata del hijo mayor del Beato Carlos de Austria, último Emperador de Austria y Rey de Hungría, fallecido en 1922, desterrado y abandonado, con 34 años y dejando siete hijos y una esposa embarazada. Juan Pablo II lo beatificó señalándolo como ejemplo de Jefe de Estado.

El Dr. Otto de Habsburgo mantuvo tuvo durante toda su vida un firme y resuelto compromiso por la ética, especialmente en la política. Fue diputado en el Parlamento Europeo durante veinte años y presidente de Unión Paneuropea, desde donde procuró la necesidad de una comunidad edificada sobre los valores cristianos, no únicamente como un mercado económico.

Defendió la vida humana, la familia, el desarrollo y la justicia social, la identidad cultural de los pueblos, así como la libertad religiosa. Su actuación fue ejemplar, actuando con criterio de deber y responsabilidad, y siempre con una clara visión política, no ideológica.

En el Parlamento Europeo desempeñó una extensa labor en la Comisión de Asuntos Exteriores, trabajando por los pueblos oprimidos por el comunismo al otro lado del Muro de Berlín. Es importante señalar que la caída del bloque comunista en 1989 se inició y patrocinó en el famoso “picnic Paneuropeo”, en la frontera entre Hungría y Austria, donde más de 600 alemanes de la República Democrática cruzaron la frontera y alcanzaron la libertad, un golpe mortal para el régimen.

Fue analista de la política internacional, con observaciones certeras y bien fundamentadas. Reivindicó que, frente a una Europa del Este y otra Occidental, había una Europa Central, lo que implica diversidad y rechazo a ver el mundo como bloques enfrentados.  Fue un activo político y orador, así como un humanista de profundas convicciones religiosas. Otto de Habsburgo creía en la familia y se dedicó a ella con ilusión. Estaba casado con la princesa Regina de Sajonia-Meiningen, tuvieron 7 hijos y 22 nietos.

Personalidades de esa altura moral no son comunes en el ámbito público, por eso merecen un merecido reconocimiento, al que deseamos unir un profundo agradecimiento por su testimonio de vida.