El pasado jueves 26 de noviembre Ignacio Sols Lucía, Catedrático emérito de Álgebra de la Facultad de Ciencias Matemáticas de la Universidad Complutense y reconocido pensador sobre cuanto tiene que ver con la ciencia, participó en el Ateneo de Madrid en un debate sobre la eutanasia,en el que también tomaron parte el penalista Félix Cadena y el médico y secretario de Derecho a Morir Dignamente (DMD) – Madrid Fernando Soler.

El profesor Sols, que es asesor del equipo Vida Digna de Profesionales por la Ética, ha tenido la amabilidad de proporcionarnos el texto de su intervención.

ACOMPAÑAR LA VIDA HASTA LA MUERTE

“La ley obedecerá a su propia naturaleza y no a la voluntad del legislador, e inevitablemente dará los frutos que hayamos sembrado en ella” (G.K.Chesterton).

No soy médico, ni jurista, ni experto en Eutanasia. Soy un ciudadano de a pie a quien impresionó esta cita de “Seducidos por la muerte”, escrito por Herbert Hendin, presidente de la Sociedad Americana de Psiquiatría del Suicidio, tras una estancia en Holanda a donde había acudido para implantar en América su sistema de Eutanasia:

«El país se ha movido desde la la eutanasia para los enfermos terminales a la eutanasia para los enfermos crónicos; desde la eutanasia para enfermedades físicas a la eutanasia para las enfermedades psicológicas, y desde la eutanasia voluntaria a la eutanasia no voluntaria y contra voluntad… Cualquier país occidental que legalice el suicidio médicamente asistido para los enfermos terminales se verá obligado a extenderlo de este mismo modo».

Publiqué entonces en Planeta una traducción mía de “Seducidos por la muerte”, con pseudónimo. Como las leyes relacionadas con la vida solo avanzan en un sentido -como la rueda que tensa una red de tenis-, creo que llegará algún gobierno que legalizará la eutanasia en España en algún caso muy restringido, y sólo bajo severo control. España se deslizará entonces inexorablemente por esa misma “pendiente resbaladiza” de Holanda primero, y, por contagio, Bélgica después. Mostraré, pues, como bola de nuestro futuro, la situación en esos países, mediante un collage de citas de Herbert Hendin sobre Holanda, y de Cohen-Almagor sobre Bélgica, también inicialmente propulsor de la Eutanasia en su país.

“Más de la mitad de los médicos holandeses se sienten libres de sugerir el suicidio o la eutanasia a sus enfermos, lo que claramente condiciona la voluntariedad del proceso. El 60 por ciento de los casos no son comunicados, por lo que la legislación no se puede aplicar. Casi la cuarta parte de los médicos admite haber acabado con la vida de enfermos que no les habían dado su consentimiento, lo que al menos en teoría es ilegal en Holanda, como lo es en cualquier otra parte. Algunos ejemplos pueden resultar ilustrativos. Una mujer que no quería seguir cuidando a su marido enfermo le presentó la alternativa de la eutanasia o que fuese internado en una residencia para enfermos crónicos. El hombre, asustado ante la perspectiva de verse a merced de extraños, eligió morir. Un médico acabó con la vida de una monja algunos días antes de lo que hubiera ocurrido naturalmente porque padecía un gran dolor, estimando que las convicciones religiosas de la monja no le permitían pedir la muerte.”

“En un 30 por ciento de esos casos (en que el paciente no lo pidió) la razón aducida fue la imposibilidad de tratar el dolor de manera efectiva. En el 70 por ciento restante, las razones aportadas fueron variadas, desde un “le faltaba calidad de vida” hasta un “se le retiró el tratamiento, pero el paciente no moría”.

Preguntándole el autor sobre el caso de su madre, una anciana con neumonía, “el Dr. Shudel (…) dijo que a esos pacientes se les daban cuidados paliativos para evitar las dificultades en la respiración, pero que no se les trataba la infección, ya que uno debía preguntarse qué calidad de vida iba a tener ese paciente si se recuperaba”.

“…había más peticiones de eutanasia formuladas por los familiares que por los mismos pacientes. Este sacó la conclusión de que, frecuentemente, son la familia, los médicos y los enfermeros quienes presionan al paciente para que pida la eutanasia.”

Sobre el exigido informe de cada caso de eutanasia: “Reconocían que un 59 por ciento de casos sin informar resultaba preocupantemente alto…. Entre el 15 y el 20 por ciento de los doctores afirman que no informarán de sus casos bajo ninguna circunstancia”

“La experiencia holandesa ilustra cómo una cultura transforma el suicidio en suicidio asistido y usa la eutanasia de una forma casi rutinaria para tratar con enfermedades graves o terminales, o incluso con la simple tristeza”.

“El riesgo de daño es más grande para muchas personas de nuestra sociedad cuya autonomía y bienestar están ya comprometidos por la pobreza, por la falta de acceso a una buena atención médica, la edad avanzada o su pertenencia a un grupo social estigmatizado”

“Aunque la mayor parte de los pacientes de cáncer no expresan un deseo de morir, una importante minoría expresa un deseo transitorio de muerte. Los pocos que presentan deseos persistentes de morir sufren invariablemente una depresión clínica… Una mayor experiencia en el trato con estos pacientes de cáncer, y el cuidado procurado a estos enfermos, nos ha permitido observar con cuánta frecuencia estos pacientes cambian de opinión tan pronto como se les provee de buenos cuidados paliativos, incluyendo el tratamiento de la depresión”.

“Parte de la desinformación creada es hacer creer que la oposición a la eutanasia es cosa de la Iglesia católica o de la derecha religiosa…. Se ignora que la Asociación Médica Estadounidense es probablemente la organización que de modo más importante se opone a la legalización…”

Pieter Admiraal, uno de los principales impulsores holandes de la Eutanasia piensa que probablemente en veinticinco años Europa recurra a la eutanasia para tratar el problema de su excesiva población de ancianos. Admiraal se alegra de que ya no estará aquí para ver esto.

Siguen citas de una entrevista en Network Raphael Cohen-Almagor, sobre la situación en Bélgica, país en camino hacia la situación de Holanda. (Cohen-Almagor había sido inicialmente uno de los principales propulsores de la Eutanasia en Bélgica):

«Aproximadamente uno de cada siete pacientes terminales que mueren en casa atendidos por un medico general piden la eutanasia en la fase final de su vida».

«La sedación profunda y continuada hasta la muerte es una práctica especialmente preocupante: en 2007, el 14’5% de todas las muertes en Flandes fueron el resultado de una sedación profunda hasta morir (dosis inapropiadas de medicamentos administrados con el pretexto de aliviar el dolor, pero realmente dirigidas a provocar la muerte) Esto es significativo comparado con el 8’2% que era seis años antes».

«Es preocupante que a veces se tengan más en cuenta los intereses de los parientes que los del enfermo, tratando de aliviar el “peso” del paciente sobre los hombros de los familiares».

«Los que se oponen son etiquetados y rechados como “fundamentalistas religiosos” que no saben plantear las cosas racionalemente».

«Desgraciadamente, algunos médicos están abusando del poder que se les ha dado; actúan de modo paternalista en contra del mejor interés del paciente. Casi la mitad de los casos de eutanasia no son declarados a la Comisión Federal… Desde que se introdujo la eutanasia en 2002 ningún médico ha sido encausado por mala práctica o abuso de poder. El sistema protege mucho a los médicos, incluso cuando actúan al margen del mejor interés del paciente…
Existe algo intoxicante en la práctica que cierra los ojos de los legisladores y lleva a impulsar prácticas cada vez más amplias de terminar con la vida… Las luces rojas de ayer se convierten en obsoletas hoy, y los legisladores y médicos están ya debatiendo dar nuevos pasos e incluir a nuevos grupos (pacientes que están “cansados de vivir”, niños, pacientes con demencia)».

Sigo con palabras de Etienne Montero, profesor de la universidad belga de Namur:

«La Comisión de Control reconoce que no puede evaluar la proporción del número de eutanasias declaradas con respecto al número de eutanasias realmente practicadas. Ve sólo lo que los médicos están dispuestos a mostrarle. Es claramente ilusorio pretender que un médico se autodenuncie cuando no ha respetado los requisitos legales… No hay que asombrarse, pues, de que 11 años después de la entrada en vigor de la ley, la Comisión nunca haya considerado necesario someter un caso al fiscal».

«En la ley belga de 2002 se admite la eutanasia únicamente de personas mayores…Pero se pretende ahora ampliar la ley a los menores de edad… Se ha considerado que cumplían los requisitos legales las eutanasias de enfermos que padecían trastornos psiquiátricos (pone ejemplos: un detenido en prisión, un hombre cuya operación de sexo había fallado, una anciana cansada de la vida)».

«Otra exigencia legal es la de un sufrimiento físico o psíquico constante e insoportable y que no puede ser aliviado…. Pero se considera que la anticipación de un sufrimiento futuro cumple con el requisito de un sufrimiento constante e insoportable (Pone ejemplos: un escritor al que se le diagnostica un Alzheimer incipiente, el premio nobel al que se le diagnosticó un cáncer, un matrimonio anciano en que uno va a morir de cáncer por lo que se practica la eutanasia a los dos, y unos hermanos gemelos sordos a los que se les diagnostica un glaucoma)».

“Apuntad un engaño, legalizar la eutanasia no es reconocer el derecho a disponer de la propia vida, sino el derecho de otros a disponer de la tuya…”

«Simplemente pedimos –escriben– que se respete nuestra concepción, que quiere dejar a los seres asumir su elección de ser dueños de su cuerpo, de su vida y de su muerte…»

Pero, con la eutanasia, piden que otro se encargue de hacerles morir…La eutanasia no se reconoce el derecho a disponer de uno mismo, sino el derecho a disponer del otro…

Cualquier intento de contener la excepción dentro de los límites que le fueron asignados al principio está condenado al fracaso…La experiencia belga muestra que una ley sobre la eutanasia no tiene la virtud de hacer que esta salga de la clandestinidad. No permite controlar mejor su práctica ni evitar abusos….Las peticiones de eutanasia o de ayuda médica al suicidio no se expresarían con libertad, sino que serían el resultado de presiones inevitables, conscientes o inconscientes. En consecuencia, el rechazo de la eutanasia encuentra asimismo una justificación (social, política y jurídica) en el cuidado por asegurar la protección de las personas más vulnerables de la sociedad (personas de edad avanzada, enfermos, minusválidos…”

La prohibición ayuda a los profesionales de la salud a respetar sus límites, les confirma en una actitud de respeto incondicional, les obliga a mostrarse cada vez más cualificados en el control del dolor y de los síntomas, a guardarse de toda forma de obstinación terapéutica; les anima a desplegar tesoros de paciencia, de inteligencia, de imaginación, de sutileza moral, y a dar lo mejor de sí mismos para acompañar lo más humanamente posible a los enfermos y a las personas que sufren. Y conforta a éstos en su inalienable dignidad, a pesar de su disminución física o psíquica…

Sobre la situación en España, cito a Alvaro Gándara, presidente de la Sociedad Española de Cuidados paliativos:

«Los profesionales de cuidados paliativos no necesitamos, para nuestra libertad de actuación profesional, más legislación ni más derechos que los ya existentes. Necesitamos en cambio un compromiso de financiación para el desarrollo de los cuidados paliativos en el final de la vida, pues en la actualidad no tiene acceso a ellos la mitad aproximada de los españoles. Ésta ha sido la causa del sufrimiento de Andrea y sus padres, de que se hablará mañana en el Congreso, y no la falta de derechos, pues se ha podido procurar esa muerte con cobertura legal… El problema es que si esta niña hubiera sido atendida por un equipo de cuidados paliativos no hubiera pasado nada. Estamos a poco más del 50 % de cobertura de las necesidades de cuidados paliativos que hay… Y, ¿en qué diferencia un paciente ser atendido por paliativos al final de la vida? En un control de síntomas exquisito, dolor, ansiedad, delirio… que es lo que sabemos hacer bien. Atención a la familia desde un equipo multidisciplinar, aspecto económicos, sociales, espirituales, psicológicos, de comunicación. Si te atiende otro equipo que está acostumbrado a curar, con mentalidad curativa, te va a mantener sueros, te va a pedir radiografías, pedir antibióticos…

Un derecho explícito a la sedación paliativa sería entendido como derecho también en el caso de enfermedad irreversible, incluso si hay una amplia expectativa de vida. Esto podría ser una eutanasia encubierta…… Aunque aún podría paliarse este efecto si propusiera el derecho a sedación paliativa medicamente indicada, o según la lex artis medica. “Debe establecerse también esta limitación en el cumplimiento de los testamentos vitales, para evitar que estos testamentos, tan convenientes, encubran un derecho a la eutanasia».

Termino con Borja Montero, médico paliativista en Madrid:

“No hay nada tan humano como la certeza de que vamos a morir ni tan inhumano como provocar la muerte a otra persona. La muerte de este modo aparece cuando ya no hay corazón, cuando ha desaparecido cualquier rastro de amor. La eutanasia y el suicidio asistidos –vestidos de compasión- son realmente indiferencia hacia los demás. …La supuesta compasión ante el sufrimiento del enfermo se convierte en indiferencia y profunda deshumanización. El derecho y la administración de justicia “Kelsenianas” cada vez se parecen mas al Mundo Feliz de Huxley donde la humanidad se difumina… La dignidad es de la persona, no de la muerte”

A esta persona dirige Cicely Saunders, la enfermera que fundó los cuidados paliativos, las palabras con que termino mi intervención:

“Por muy difícil que sea la situación vamos a estar cerca de ti, porque tú nos importas, porque eres tú y no estamos aquí para ayudarte a morir, estamos aquí para ayudarte a vivir hasta que mueras”.

DATOS PARA EL DEBATE

Programa de Ciudadanos:

Limitación del esfuerzo terapéutico fútil o inútil redefiniendo los procesos terminales y rediseñando las alternativas de prestaciones.

Programa del PSOE:

En el marco de dar más voz a los pacientes y familiares es necesaria la regulación entorno a la muerte digna en España.

Programa de Podemos:

Aprobaremos una ley que posibilite la libre disposición de la propia vida y que regule el marco de la toma de decisiones al respecto. Igualmente, derogaremos el apartado 4 del artículo 143 del Código Penal. Promoveremos un debate entre la ciudadanía y los profesionales de la salud sobre el grado de autonomía de las personas en la toma de decisiones relativa a los últimos momentos de la vida, acerca del testamento vital y de la muerte digna.