El pasado 8 de mayo, Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, presentó en la Conferencia del Foro Europa de Berlín su visión de los desafíos a los que se enfrenta nuestro continente y cómo los países postcomunistas de la Europa Central tienen hoy “propuestas serias y dignas de debate para el futuro de Europa”.

Orbán, quien repite mandato tras la holgada mayoría de su partido -Fidesz-  en las últimas elecciones celebradas el 6 de abril, expuso también los principios que orientan las innovadoras políticas seguidas en Hungría, cuyos resultados son ya evidentes.  El primer ministro se refirió, con gran valentía, a problemas tan sensibles y políticamente incorrectos como que unos países no pueden vivir a costa del dinero de los otros; la cuestión demográfica; el lugar de las identidades nacionales en la contrucción europea; las raíces cristianas de Europa; la prioridad de la familia y el matrimonio como unión de un hombre y una mujer en las políticas públicas; o la idea de una sociedad basada en el trabajo.

Si no abordamos estos temas sensibles, “si no nos comprometemos con un discurso abierto”, dijo Orbán, “no tenemos ninguna posibilidad de identificar las amenazas reales, de dar respuesta a estas cuestiones a favor de la Unión Europea y de evitar el riesgo de un terremoto político”.

Ofrecemos a continuación una traducción al español del texto completo de la intervención del primer ministro húngaro ante la Conferencia del Foro Europa.

DISCURSO DEL PRIMER MINISTRO DE HUNGRÍA VIKTOR ORBÁN ANTE LA CONFERENCIA DEL FORO EUROPA

Berlín, 8 de mayo de 2014

Buenos días, distinguidos señores y señoras,

En Hungría se han celabrado elecciones, por cuyo resultado voy a empezar mi séptima legislatura como diputado. Llevo 24 años en el parlamento: 18 años en la oposición y 8 años en el gobierno como primer ministro. Lo que da la razón a Churchill cuando decía que “la política es más peligrosa que la guerra, dado que en la guerra sólo se te puede matar una vez”. Por otra parte, he sido anticomunista por medio siglo, comprometido con los movimientos intelectuales y universitarios de resistencia. Así que estos 30 años de experiencia me dan fuerza para aceptar su amable invitación e incluso para atreverme a hablar de un tema tan serio.

Distinguidos señores y señoras,

En primer lugar, agradecemos al Oeste por el acceso de Hungría a la UE hace diez años, cuando el Oeste asumió su responsabilidad y respaldó la unión al mundo libre de los países postcomunistas de Europa Central. Les agradecemos el haber mostrado su solidaridad, y de manera especial estamos agradecidos al pueblo alemán y a sus líderes, y de manera personal a Hetmul Kohl.

Distinguidos señores y señoras,

El tiempo ha demostrado que la adhesión de los países de Europa Central a la Unión Europea ha resultado una historia compartida de éxito. Europa Central hoy no es una región periférica, no es una Europa a medias, sino una de las regiones de éxito y legítimamente apreciadas de Europa que contribuye al éxito europeo a través de su propio rendimiento. Creo que no etá ya lejos el tiempo nen que Europa Central realmente vaya a ser el núcleo de Europa y evolucione hasta llegar a ser el motor que conduzca el empuje del crecimiento europeo.

Distinguidos señores y señoras,

Para poder aprovechar esta oportunidad histórica, nosotros también tuvimos que hacer nuestros deberes. Después del colapso del sistema comunista, la gente estaba en general convencida de que la simple copia de las políticas occidentales iba a resolver todos los problemas. El hecho de que nos liberamos de la copia obligada de soluciones de tipo soviético,  hizo posible que empezásemos a seguir los patrones occidentales. Parecía que lo único que teníamos que hacer para alcanzar nuestra meta, o sea, la libertad, así como el bienestar característico del mundo del oeste, era copiar las soluciones occidentales. En los primeros años noventa, cuando empezó el segundo periodo de seguimiento de ejemplos, por ejemplo, con la preparación para la adhesión a la UE, daba la impresión de que esta era la forma en la que el mundo funcionaba  -lo mejor para Europa Central era copiar el Oeste apartado de nosotros después de la Segunda Guerra Mundial y salvado del comunismo. Imitar y adaptar – esa era la tarea de los dirigentes políticos en Europa Central. Esta idea parecía natural no sólo en Europa Central, sino también en Europa Occidental, y esta es la razón por la que no resultaba absurda para aquellos que hablaban de una nueva Europa en el contexto de Europa Central, a pesar de que Europa Central, gracias a algunos de sus estados, cuenta con una historia de más de mil años en Europa.

Después, distinguidos señores y señoras, todo cambió de repente. Estalló la crisis económica de 2008. Hungría fue la primera nación que entró en colapso financiero en 2008. Aprendimos que el sistema financiero y económico construido a base de copiar, no podía, en nuestro caso, soportar la carga. Vimos como la zona euro era también sacudida y comprobamos día a día que la participación de la economía europea en la economía y el comercio mundial es menor y se ha reducido la influencia en la política mundial y en el comercio. Después de 2008 en Europa Central teníamos que usar nuestra propia genialidad, nuestra propia fuerza y coraje, para encontrar nuestras propias respuestas a la crisis. Hungría fue afortunada, ya que con las elecciones del año 2010 se estableció un mandato que nos permitió sacar adelante nuestras propias soluciones y sacar a nuestra nación del atolladero económico con nuestras propias soluciones. Ahora es evidente que funciona. Lo que hoy puedo afirmar que hemos renovado  Hungría en los últimos años, en los que se ha fortalecido. El discurso de la reforma es una retórica popular en la UE y la referencia a las políticas estructurales es igualmente una expresión comunmente aceptada. Pero lo que ocurrió  en Hungría va más allá. Renovación significa mucho más  -significa una nueva constitución, un nuevo código civil, un nuevo código penal, una nueva legislación laboral, así como una nueva política económica.

Distinguidos señores y señoras,

Gracias a la profunda transformación y a los esfuerzos de los últimos cuatro años, hemos entrado en una nueva era. Europa Central tiene la suficiente fuerza y confianza en sí misma para fijarse con ambición sus propias metas. Tenemos la confianza en nosotros mismos y tenemos también los resultados como para probar que, más allá de la imitación, nos atrevemos a presentar nuestra propias sugerencias en relación con el futuro de toda Europa. Hace diez años pedimos al Oeste asistencia y apoyo para la integración de la Europa Central y la reunificación de Europa. Hoy, esperamos que Occidente acepte que Europa Central ya no simplemente opina sobre las propuestas elaboradas en el Oeste de Europa. Europa Central y, por lo tanto, también Hungría, tiene algo que ofrecer al conjunto de Europa. Esperamos que el Oeste acepte que lo que nosotros representamos no es algo absurdo, heterodoxo, sino nuestra propia idea, cuyos resultados y desempeño van a contar al igual que otras ideas.

Distinguidos señores y señoras,

Nos estamos preparando ahora para las elecciones europeas. Es tiempo de enfrentarnos a la realidad. En realidad, Europa está llena de preocupaciones. Los líderes están preocupados por el crecimiento de las nuevas fuerzas políticas extremistas; los votantes están preocupados por la falta de capacidad del liderazgo europeo; y ambas partes están preocupadas por la pérdida de influencia de Europa en la economía y la política globales y las consecuencias de esta tendencia. Un verdadero mapa de terremotos se despliega ante nuestros ojos si echamos un vistazo a la política europea. En la forma en que concibo mi tarea hoy, como uno de los sismógrafos de la comunidad política,  tengo que formular la pregunta: ¿dónde y por qué amenazan los terremotos políticos?

Distinguidos señores y señoras,

Hay algunos problemas de gran importancia que se deben clarificar. Tengo que decir que se trata de temas delicados, por lo que abordarlos es políticamente arriesgado. Los asesores normalmente no suelen recomendar abordar estos temas. Pero en todo caso, estoy convencido de que no tenemos ninguna posibilidad de identificar las amenazas reales, de dar respuesta a estas cuestiones a favor de la Unión Europea y de evitar el riesgo del terremoto.si no nos comprometemos con un discurso abierto  Esta es la razón por la que nosotros, por ejemplo, quienes pertenecemos a la Europa Central, Hungría como comunidad política, tenemos que abordar estas cuestiones. 

La primera de estas cuestiones define también el futuro de la Unión Europea, y es que aquí no podemos afrontar el vivir a cuenta del dinero de los otros, tarde o temprano tenemos que trabajar para ganar y devolver cada euro que gastemos. Esta es la razón por la que todos los Estados miembros tienen que hacer sus propios deberes y ninguno de ellos debiera esperar resolver sus problemas económicos a costa de los demás estados. Esto es exactamente por lo que Hungría devolvió antes de su vencimiento el préstamo del FMI concedido para resolver su crisis financiera. Por eso también hemos introducido en la Constitución un límite de endeudamiento público, reducimos la deuda nacional, y no permitimos que el déficit crezca por encima del límite de la Unión Europea, lo que en todo caso está ya prohibido por la constitución.

Distinguidos señores y señoras,

La segunda cuestión que Europa necesita afrontar es ela demografía. Las tensiones y los temores indican que la inmigración masiva no es la  solución al problema demográfico de Europa. La historia ha demostrado que las civilizaciones que no son biológicamente capaces de perpetuarse a sí mismas están destinadas a desaparecer. desaparecen. Nuestra civilización, Europa, hoy no es capaz de hacerlo. La inmigración masiva, que muchos propone  como remedio, provoca tensiones que conducen a más conflictos y terremotos políticos, debido a las diferencias culturales, religiosas y de estilo de vida. El sentido común dicta que Europa en el futuro debe hacer frente a sus problemas demográficos por una vía natural, respetando y protegiendo la familia y la paternidad. Esta es la razón por la que en Hungría hemos introducido Nosotros en Hungría, por eso hemos introducido un sistema fiscal basado en la familia.

Distinguidos señores y señoras,

La mayoría de la gente en Europa sigue vinculada a su nación, especialmente en un sentido político. Más aun, la adhesión de Europa Central a la Unión Europea ha reforzado esta sensación, desde que estados orgullosos y con un vibrante sentimiento nacional se unieron a la UE. Por esta razón, nadie puede eliminar la identidad nacional, ni borrar el sentimiento de orgullo y devoción nacional. Se trata de una necesidad natural del ser humano. El sentimiento nacional no debilita sino que fortalece una Europa compuesta de naciones.

Distinguidos señores y señoras,

El insuficiente reconocimiento de las raíces, las tradiciones y el sentido cristiano de la vida en las instituciones de la UE sigue hiriendo al día de hoy a millones de europeos. El cristianismo no es sólo una religión; es también una cultura sobre la cual hemos construido toda una civilización. No hay elección posible, se trata de un hecho. Si la gente siente que la política europea lucha contra de sus propias raíces, si se avergüenza de admitir que somos realmente un continente cristiano, esto alejará a más gente respecto a la Unión Europea. Por eso, la Unión Europea necesita demostrar en el futuro mayor respeto la cultura cristiana y por lo que necesitamos proporcionar mayor protección a las comunidades cristianas de fuera de Europa en el contexto de una política exterior y de seguridad europea común.

Distinguidos señores y señoras,

El siguiente tema es el más difícil: las familias y las relaciones entre hombres y mujeres. Somos muchos en Europa los que nos identificamos con el sentido cristiano de la familia. No decimos que otras formas de convivencia no son posibles; en cualquier caso lo que estamos afirmando es que en la Europa cristiana la familia es la unión de un hombre y una mujer. La gran mayoría de personas en Europa respeta la familia y se niega a reconocer – como yo mismo hago–, la relativización y la extensión de la noción de familia, a la que de esta forma se resta significado e incluso se la ridiculiza. Este es el motivo por el que hemos aprobado en Hungría una ley especial para la  protección de las familias.

Y, por último, estimados señoras y señores, el sentido común nos sugiere que Europa sólo puede prevalecer y prosperar a través del trabajo. Por eso, Europa debería apoyar el empleo, en lugar del desempleo. A mi parecer, la mayoría de los europeos están de acuerdo que se necesita trabajo en vez de subvenciones. Para conseguirlo, es necesario restaurar la dignidad del trabajo manual. Hungría y Europa serán fuertes si todo el mundo que puede y quiere trabajar tiene un puesto de trabajo. Si el sector privado no es capaz de da dar a todos un puesto de trabajo, como es el caso actual en Europa, el Estado debe implicarse, jugar un papel razonable para alcanzar el pleno empleo. Esto en lo que en Hungría llamamos una sociedad basada en el trabajo. Hemos reducido de 9 a 3 meses el período de las prestaciones de desempleo y en lugar de pagar subvenciones el Estado trata de ofrecer a todos un empleo, lo que sinceramente vamos a intentar conseguir el año próximo. Esto es lo que llamamos el”workfare state” (“el Estado del trabajo”).

Distinguidos señores y señoras,

Finalmente, una consideración económica. La economía europea afronta serios riesgos de competitividad. Estamos perdiendo en todos los factores competitivos en Estados Unidos y en muchos de ellos en Asia; tales son el precio de la mano de obra, la flexibilidad laboral, el precio de la energía, el acceso a una financiación barata, la estabilidad regulatoria o el entorno propicio para el emprendimiento empresarial. De todo esto, en mi opinión, el tema más importante, desde el punto de vista del futuro de Europa, es el precio de la energía. El sistema actual está condenado al fracaso. En mi opinión, en la Europa del futuro los precios de la energía deben reducirse radicalmente. Estoy también convencido de que cualquier otro tema, por importante que sea, es secundario comparado con el abaratamiento de los precios de la energía.  Estamos perdiendo nuestra competitivad a tal rapidez que tenemos que focalizarnos en la reducción de precios, sin menospreciar otros asuntos regulatorios, resituándolos en su orden de prioridad.

Distinguidos señores y señoras,

En Hungría hemos desarrollado políticas basadas en los princípios que he expuesto y que nosotros hemos identificado. Esta aproximación a la política es, sin duda, innovadora y genera un nuevo discurso. En todo caso, lo que desde mi punto de vista es un logro es que no solamente ha conseguido resultados económicos sino que también ha representado un éxito en el nivel político. El centrismo europeo ha ganado abrumadoramente las elecciones celebradas en Hungría hace un mes. En Hungría no han sido los extremistas, ni de derechas ni de izquierdas, sino el centro, quien ha recibido el mandato de continuar. Naturalmente, también hay partidos radicales en Hungríia, tanto en el ala derecha como en la izquierda, pero ha sido el centro quien ha recibido una mayoría de dos tercios en el parlamento húngaro.

Distinguidos señores y señoras,

Sabemos que los niveles de la marea cambian. Por eso en la política la cuestión no es lo alta que está la marea de los extremistas sino lo altos que están los diques para contenerla. En Hungría, las políticas para la construcción de la cooperación europea, la dignidad humana y el sentido común han levantado diques altos, y por esa razón el país es estable.

Señoras y señores,

No estoy diciendo que lo apropiado para otros es seguir lo que Europa Central  -y más específicamente Hungría-  está haciendo. No osaría ir tan lejos; pero lo que sí afirmo es que merece la pena mirar lo que está pasando en Europa Central y Hungría y aceptar que tienen propuestas serias y dignas de debate para el futuro de Europa.

¡Gracias por su amable atención!

(Traducción no oficial realizada por Profesionales por la Ética).