La lucha de los padres contra EpC ha sido, desde el principio, una batalla desigual. Hasta ahora la imagen que mejor la definía era la de David contra Goliat. Todos sabemos cómo acabó aquella historia: la parte que parecía más débil venció a la que en principio era la fuerte.

Las portadas de dos libros publicados recientemente, que casualmente han coincidido en el tiempo, nos han dado otra nueva imagen de esta batalla, una imagen renovada de David contra Goliat. Por un lado, el libro de Profesionales por la Ética, Ni un paso atrás. La batalla de los padres frente a Educación para la Ciudadanía, en el que los grandes protagonistas son esos padres que se han enfrentado al Estado dando lugar a un movimiento social sin precedentes en la historia de España. Padres que han comprendido que EpC es el arma de este Gobierno para llevar a cabo un proyecto de reingeniería social de largo alcance que pasa por manipular la conciencia de sus hijos, y no están dispuestos a permitirlo. Por otra parte, el libro de la Fundación Cives, ideóloga de la asignatura y propagadora de su proyecto ideológico; un libro que analiza las primeras sentencias del Tribunal Supremo y que tiene por título La Sentencia, como si fuera la única sentencia del mundo, el summum de las sentencias. Dice el editor, en un ejercicio de prepotencia, que la intención de este libro es que constituya el “acto final” para que concluya la polémica de EpC.

Las dos caras de EpC que, más allá de análisis pormenorizados, quedan reflejadas en las portadas de dos libros. En el de CIVES se ve una enorme maza de juez, levantada, amenazante, preparada para golpear haciendo caer todo el peso de la ley, inapelable, sobre los objetores. En el de Profesionales por la Ética, en cambio, se ve una mano abierta, no en actitud amenazante, sino de defensa; una mano abierta dispuesta a impedir que el Estado, con sus perversas intenciones, se acerque a nuestros hijos. Una mano que parece decir: “No los vas a tocar”. La maza del Estado frente a la mano protectora de los padres. Armas desiguales para esta lucha desigual. La mano-David frente a la maza-Goliat. Es una señal: esta batalla acabará como la otra. Es cuestión de tiempo.

Marisa Pérez Toribio