Esta semana ha visitado Madrid el neurobiólogo y divulgador científico alemán Gerald Hülther, quien en su libro «Evolución del amor. Lo que Darwin ya sospechaba y los darwinistas se niegan a aceptar» (Plataforma Editorial) explica la tesis de que «la selección natural no se rige solo por la competencia, sino también por el amor, que nos mantiene unidos a la naturaleza y a los demás». Por eso, sostiene este profesor de la Universidad de Gotinga (Alemania), «el amor es nuestra única perspectiva de supervivencia en este planeta».

Con motivo de su presencia en España, el diario La Razón ha publicado en su edición en papel un breve reportaje sobre este científico a contracorriente, cuyo texto reproducimos aquí.

GERALD HÜTHER/NEUROBIÓLOGO. ES PELIGROSO QUE UNA TEORÍA CIENTÍFICA SE HAGA IDEOLOGÍA

B.V. Conquero / La Razón, 14052015

La ciencia siempre ha formentado una de las patas de la teoría evoluctiva de Darwin que se centra en la lucha por la supervivencia, en la que la competencia dentro de las especies explica el por qué de que unas sobrevivan a otras. El neurobiólogo alemán Gerald Hüther visitó esta semana Madrid para explicar en una conferencia promovida por la Obra Social La Caixa la otra pata, «lo que Darwin ya sospechaba y los darwinistas se niegan a aceptar». Y es que esa segunda pata de la teoría del naturalista inglés se centraba en el papel que juega el amor en la evolución como describe en su libro «El origen del hombre y la selección en relación al sexo». «Podemos decir que la evolución no es sólo el resultado de la competencia, sino de dos fuerzas divergentes. La competencia nos lleva al desarrollo lineal, pero el amor es el responsable de que los individuos se junten y lleguen a un proceso ‘crocreativo’, llevan a algo nuevo, a una evolución. En eso estamos ahora». Y es que durante cientos de años sólo nos hemos centrado en la supervivencia que «nos ha ayudado a mejorar nuestra eficiencia, pero no a potenciar otras regiones de nuestro cerebro. Y es que centrarse en una sola teoría científica tiene el peligro de convertirse en ideología». La investigación del cerebro «juega un papel clave» en esta «nueva evolución» porque «un niño nace con una ‘sobreabundancia’ de conexiones», pero con los sistemas de aprendizaje actuales se les priva de esa «creatividad porque sólo se busca la utilidad». Está inmerso en varios proyectos educativos en Alemania para fomentar la curiosidad de los menores. «Tenemos muchos estudiantes que no saben en qué son buenos porque nosotros no se lo permitimos».

Este neurobiólogo, que forma parte del grupo de sabios que asesora a Merkel, reivindica el papel del amor en la religión cristiana: «Es un gran potencial que hemos perdido».