El País

En el marco de su campaña «Haz volar la libertad de educación», Profesionales por la Ética ha mantenido un encuentro con Omar Rubio, cubano residente fuera de su país desde hace 20 años.

Omar vive actualmente en la Comunidad Valenciana y es objetor a las asignaturas de Educación para la Ciudadanía (EpC); su hija, que estudia en un centro público, no entra en clase de EpC. Omar tiene muy clara la semejanza entre la EpC española y el adoctrinamiento escolar de la dictadura castrista.

El encuentro con Omar Rubio en la prensa.

El caso de Omar Rubio en esRadio.

 

Madrid, 28 de abril de 2010.-

Pregunta.- Vd. es cubano y ha conocido de primera mano la educación del régimen castrista. ¿Qué semejanzas encuentra entre EpC y el adoctrinamiento que sufren los jóvenes cubanos?

Respuesta.- Recuerdo, que, conversando con un amigo cubano, comentamos en forma coloquial y despectiva, y horrorizados…:

– «¿Te imaginas que después de 20 años fuera del comunismo o fascismo de izquierda (Cuba), tenga que tragarme o luchar otra vez contra la doctrina de EpC en España nuevamente? Es el mismo adoctrinamiento que en la isla maldita».

O sea, ahora tengo que defender a mi hija del adoctrinamiento en la cultura radical fascista de izquierda. Y, a su vez, cuidarme de que, a través de este adoctrinamiento, mi amor, mis enseñanzas como padre, mis creencias en Dios, todo el fervor empírico, de lo mejor de cada día en seno de la casa, de los parientes, mis experiencias como hijo y después como padre, podían ser socavadas, manipuladas, puestas en duda, por una doctrina que pretende separar las familias, crear problemas de identidad en los niños y ser causa de duda, separación, discusión, contradicción en el seno familiar, o sea, de minar las relaciones de los padres e hijos, reducir a través del lavado de cerebro y la introducción de ideas fascistas de izquierda, el único núcleo de libertad: ¡que es la familia!

P.-En su caso particular, como padre, ¿qué está haciendo para oponerse a estas asignaturas escolares?

R.- Mi hija es objetora de la asignatura. Los contenidos de estas «orgias didácticas», «fachas de izquierdas», sobre que la sexualidad es algo que hay que explorar, sin ton ni son, hasta que se encuentre el punto de excitación conceptual y carnal ya sea con ellas, ellos, todos juntos, revueltos, con animales, etc. es propio de las ideologías fascistas de izquierdas, donde el eslogan es: «el hombre muere el partido es inmortal».

En el caso de Cuba, antes del castrismo, según los fachas de izquierda «Cuba era el prostíbulo de USA». Ahora, (después de 51 años de doctrina fascista de izquierda) es el prostíbulo de todo el mundo.

Ésta mal llamada asignatura (EpC), se dedica a especular con los contenidos, que pueden «divertir» a los alumnos/as, por el poco esfuerzo que conllevan y nada de sacrificio académico, con temas que pueden ser morbosos y provocadores, pero que encierran conceptos antidemocráticos, totalitarios y que sobre todo tratan de separar la identidad entre los padres e hijos. La familia es el seno de la libertad.

Cuando comenzó el curso, deje que mi hija asistiera a una sesión de la ideologizada EpC por la curiosidad y la información que podría obtener de su experiencia. Comentamos sobre lo que pasó en esa sesión (EpC) y sobre quién la impartía.

A la semana siguiente le envié una nota a la manipuladora profesora, en la que decía que mi hija no asistiría a esa clase, pues el contenido atentaba moral y éticamente contra la educación de los padres. Esta señora que imparte EpC tomó mí nota, se mofó de ella y la pasó por las demás clases, enseñándola como trofeo al resto de los alumnos, burlándose del contenido y ridiculizando a una menor, pretendiendo que se avergonzara de mí, su padre.

De forma autoritaria me llamó por teléfono para insultarme, pero el tiro le salió por la culata, esta señora de EpC pensaba amedrentarme y coaccionar a mi hija. Pero yo conozco a estos «fachas» de izquierdas, se lo débiles que son, lo miserable de su espíritu y la poca valentía que pueden tener cuando un padre les planta cara, pues sus contenidos, carecen de moral y ética teniendo como principio la falta de humanidad, o sea, «¡que venga la fiera, que la estoy esperando!»

Me presenté en el instituto y hablé con el director, le comenté lo sucedido, le dije que no iba a permitir ningún tipo de persecución, burla o cualquier otra actitud o comentario que perjudicase a mi hija, que tanto la EpC como quien la impartía, era parte de un adoctrinamiento propio de fascistas de izquierda, que su responsabilidad era proteger a los alumnos de semejantes arbitrariedades, abusos, que nada de cuentos chinos, pues los contenidos de EpC eran en muchos casos igual que los de la las dictaduras de izquierdas, ¡que yo vengo de una dictadura fascista!, «que conozco el monstruo porque viví en sus entrañas»(José Martí).

Hasta el día de hoy, mi hija es la única en todo el instituto que no asiste a la sesión EpC y está muy orgullosa. Los manipuladores no se han atrevido a molestar a mi hija nuevamente.

Pero eso sí, padres, yo siempre estoy alerta, dispuesto a amar a mi hija, a protegerla de la incertidumbre académica en que nos encontramos y a no permitir entrar ninguna ideología en el seno familiar, con la ayuda de Dios. La educación es cosa de los padres, no lo olvidemos.

P.- ¿Qué aconseja que hagan los españoles frente al adoctrinamiento escolar?

 R.- Por favor, no se permitan que un montón de mercenarios ideológicos y «fachas» de izquierdas, manipulen, sin ningún escrúpulo ético y moral, las relaciones de amor y enseñanza entre padres e hijos. Por experiencia, les advierto, que semejante dejadez o pereza al respecto con estos ideólogos «fachas» de izquierda, sale muy caro, pues los hijos, o sea, nuestros hijos, nos cuestionarán primero por ignorancia y después nos juzgarán por dejadez.