El pasado jueves tuve la oportunidad de asistir al acto inaugural de EncuentroMadrid en su undécima edición; el tema era Buenas razones para la vida en común, lema también del Encuentro 2014.

Intervenían el diputado del Partido Popular Eugenio Nasarre y el senador italiano y ex eurodiputado Mario Mauro; como moderador, Rafael Gerez. Con un formato ágil y bien moderado, los dos ponentes contestaron con más o menos extensión a una serie de preguntas. La crónica completa la podéis encontrar aquí.

Comparto lo que más me gustó del encuentro y también lo que eché de menos:

  • El tema. Es imprescindible reivindicar de nuevo la vocación de servicio al bien común (desde la política y la sociedad civil) en una etapa de la historia en la que el político se ha convertido en el chivo expiatorio de todos los males sociales. Sin ocultar que existen bastantes razones para quejarse y desconfiar de muchos de ellos.
  •  Los ponentes y sus intervenciones. Lo mejor, su experiencia y trayectoria y su común pasión por la vocación de servicio al bien de todos (que es como define Benedicto XVI el bien común). También, su apuesta decidida por Europa como realidad que hay que fortalecer recordando que la construcción europea, tal como quisieron sus padres fundadores, ha permitido una paz duradera en el continente.  Nasarre insistió en la amenaza que suponían los nacionalismos excluyentes y en la necesidad de volver a los padres fundadores (Schuman, Adenauer y De Gasperi) como hacen los estadounidenses. Mauro, por su parte, advirtió que los partidos políticos se dividen en este momento en europeistas y antieuropeistas.  Y eso es lo que nos jugamos en las elecciones del 25 de mayo.

Para terminar, el moderador les preguntó por su propia experiencia o vocación política. En ambos quedó patente una concepción de esta vocación como servicio; en el caso de Nasarre, descubierta desde su juventud universitaria. En el caso de Mauro, la concepción de la política como apertura y abrazo al otro.

Eche de menos, sin embargo, una mayor concreción de la identidad y los valores europeos; a ellos se hicieron algunas referencias (cristianismo, libertad, etc.) pero en la actual coyuntura creo que es imprescindible profundizar, desarrollar y aplicar en la práctica el relato europeo mencionado por Eugenio Nasarre.

También es cierto que el evento tenía un tiempo tasado y no se podía alargar más pero como punto de partida, dejar sobre la mesa la necesidad de fortalecer Europa como realidad política es más que suficiente. Ahora el debate europeo se libra entre el relativismo (suplido por la burocracia y la tecnocracia) y los principios y valores que han hecho a Europa.

Teresa García-Noblejas

Foto: EncuentroMadrid