Los medios de comunicación están retransmitiendo los grandes acontecimientos de la JMJ y los pasos de Benedicto XVI. Es lógico; la agenda del Papa es muy apretada y las celebraciones son diversas y magníficas.

jmjSin embargo, menos protagonismo mediático está teniendo la «marcha» que estos días se vive en Madrid. Son pequeños o grandes grupos de jóvenes de todas las lenguas y nacionalidades; los ves a todas horas por las calles, saliendo temprano de sus alojamientos en casas y colegios para concentrarse en la iglesia del barrio. Pero también llenan las calurosas madrugadas madrileñas; están sentados en las aceras, riéndose, cantando o simplemente conversando entre ellos, sesteando en el Retiro o incluso confesándose con un sacerdote. Se mezclan entre ellos, da igual su origen y su idioma. Se entienden con la mirada, los gestos, los cantos, en definitiva el lenguaje de la fe que se vivió en Pentecostés tras la llegada del Espíritu Santo: todos se entendían.

Madrid tiene marcha, mucha marcha. No dejen de dar una vuelta por las calles de la capital a cualquier hora del día o de la noche. De Madrid al cielo.

Teresa García-Noblejas