El viaje del papa Francisco desde Filipinas a Roma se ha hecho famoso por sus difundidas palabras sobre paternidad responsable. Más allá de ese asunto, en esos viajes el pontífice conversa con los periodistas y responde a sus preguntas de forma bastante libre.

Y miren por dónde, han pasado desapercibidas unas sorprendentes palabras dirigidas a un periodista alemán, Jan-Christoph Kitzler , corresponsal de la radio Ard.  Kitzler le pregunta por las palabras que pronunció en el encuentro con las familias en Filipinas:

Gracias, Santo Padre. Quisiera volver un momento al encuentro que tuvo con las familias. Allí habló usted de “colonización ideológica”. ¿Nos podría explicar mejor este concepto?

Y el Papa le contesta en estos términos:

La colonización ideológica: pondré sólo un ejemplo, que yo mismo presencié. Hace veinte años, en 1995, una señora Ministra de Educación había pedido un importante préstamo para poder construir escuelas para pobres. Le concedieron el préstamo con la condición de que en las escuelas los niños, a partir de un cierto grado, tuvieran un determinado libro. Era un libro escolar, un libro bien preparado didácticamente, en el que se enseñaba la ideología de género. Esta señora necesitaba el dinero del préstamo, pero ésa era la condición. Fue inteligente y dijo que sí; luego mandó hacer otro libro y dio los dos, y así lo consiguió.

Eso es la colonización ideológica: entrar en un pueblo con una idea que no tiene nada que ver con él; con grupos del pueblo sí, pero no con el pueblo, y así colonizar un pueblo con una idea que cambia o pretende cambiar su mentalidad o su estructura. (…) ¿Por qué digo “colonización ideológica”? Porque aprovechan las necesidades de un pueblo o sus niños para entrar y hacerse fuertes. Pero esto no es nuevo. Lo mismo hicieron las dictaduras del siglo pasado. Llegaron con su doctrina. Recuerden a los “Balilla”, a la Juventud Hitleriana… Colonizaron al pueblo, lo querían colonizar. Pero ¡cuánto dolor! Los pueblos no pueden perder la libertad. El pueblo tiene su cultura, su historia; cada pueblo tiene su cultura.

Así que ya lo saben: el adoctrinamiento escolar, y más concretamente el de la ideología de género, ha sido comparado por Francisco con la educación impartida en las dictaduras. Y con el agravante de “comprar” a los escolares necesitados a cambio de ideología. ¿Les suena de algo?

Teresa García-Noblejas