En la mitología fabricada en torno al Papa Francisco no encajan algunas piezas. Según la interpretación (muy difundida) de algunos, al pontífice argentino le incomoda hablar del aborto y mucho menos condenarlo. Ciertamente, no ha centrado sus intervenciones en el aborto porque su prioridad es el anuncio del Evangelio pero en determinados contextos y situaciones lo ha hecho. Concretamente, al afirmar la cultura de la vida (y de la dignidad humana) y condenar el descarte de seres humanos (no nacidos, niños, jóvenes, ancianos…) a través de muchos medios (entre los cuales se encuentra el aborto pero también la exclusión social, el abandono de ancianos, la muerte de inmigrantes…).

Ahora que vamos a marchar de nuevo por la vida en España, se me ha ocurrido recopilar mensajes de Francisco dirigidos expresamente a los que han marchado por la vida en varios países. Así:

En Guatemala, en la Marcha por la Vida y la Familia, se leyó un mensaje en el que alentaba a los participantes a «dar un testimonio valiente y convencido de que la vida humana es un derecho sagrado, que hay que salvaguardar por encima de todo».

En Perú hizo llegar su saludo a todos los peruanos participantes de «tan loable iniciativa, y los invita a esforzarse decididamente por cuanto contribuya a acoger la vida humana desde su primer instante, cuidándola con respeto y ternura y promoviéndola siempre, pues la vida es el derecho básico y fundamental de todo hombre y mujer».

En Canadá, Francisco envió un mensaje a través del Cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin transmitiéndoles lo siguiente: «les asegura su cercanía espiritual, ya que dan testimonio de la dignidad dada por Dios, la belleza y el valor de la vida humana».

En Italia se dirigió a los que marchaban por la vida con estas palabras: «Los invito a mantener la atención de todos sobre la importante cuestión de respeto por la vida humana desde el momento de la concepción».

En Francia, en un mensaje dirigido por el nuncio apostólico a la portavoz de la Marcha por la Vida, se indicaba que « el Santo Padre ha sido informado de la iniciativa y apoya a los participantes instándolos a mantener la atención sobre este importante tema».

Teresa García-Noblejas

(Foto revista Ecclesia)