Estaba viendo las noticias en la televisión y no podía creer lo que aparecía: el numero 3 del PSOE, Óscar López, le lanzaba varios ataques al Gobierno de Rajoy acusándole de actuar «pensando en el Opus Dei».  Recordé que en esta misma web, hace unos días, habíamos comentado en portada la polémica en torno al catedrático Andrés Ollero; el período vacacional había dejado a un lado la singular propuesta del inefable Tomás Gómez (PSOE de Madrid) de prohibir por ley que los miembros del Opus Dei puedan acceder a determinados cargos públicos.

Esta cantinela de mentar al Opus Dei como símbolo de todos los males, el enemigo que cierta izquierda trasnochada imagina, no es nuevo. El hoy anciano Alfonso Guerra era propicio a citar en los mítines, en su etapa de Gobierno, al ya santo José María Escrivá de Balaguer.

¿Es una manía? ¿Una frivolidad de chicos revoltosos y transgresores de los 70? Ni una cosa ni la otra. Para mí que esta tendencia refleja la ausencia de ideas de la izquierda española, la simpleza para agrupar a todo lo que detestan en una institución católica y, sobre todo, la pretensión totalitaria de marginar y excluir de la vida pública a todo aquel que piense por su cuenta y no se someta a los dictados de su ideología.

No se engañen: el objetivo de esa agonizante izquierda no es el Opus Dei sino la libertad; y si les dejamos acabarán con ella.

Teresa García-Noblejas