La escalofriante aprobación en Bélgica de la eutanasia infantil  -con un importante apoyo de la población y un silencio prácticamente generalizado de los europeos-  o la reciente mayoría en el Parlamento de la UE  del Informe Lunacek  -que consagra una aplicación arbitraria y desigual de losderechos humanos (la libertad de expresión, entre otros)-  son hechos graves que confirman una deriva en Europa de claro signo antihumanista.  Una tendencia que equivale a la negación de las raíces culturales que han creado nuestra civilización occidental y, por ello, conducente de facto a la ruptura de una comunidad que se pretende fundar tan sólo en intereses económicos.

Al lado de esta realidad  hay también, afortunadamente, señales claras de que algo se mueve, con un impulso nuevo, para revitalizar el valor central de la dignidad de la persona y sus derechos fundamentales, para proclamar el valor de la vida humana en todas sus fases  -frente a pretendida hegemonía de la cultura de la muerte-  o la identidad única, diferencial y fundante del matrimonio entre un hombre y una mujer, cuya anulación pretende -incluso en el nivel de la pura opinión-  el fanatismo de la ideología de género.

Son, afortunadamente, cada vez más los ejemplos de lo que decimos, según vamos tratando de reflejar regularmente en esta misma página. Y desde ella queremos hoy también saludar con admiración la experiencia de «Sentinelli in Piedi» («Centinelas en Pie»), una realidad que desde hace algunos meses se extiende de manera imparable por las plazas italianas con personalidad propia, aunque inspirada por el fenómeno de Les Veilleurs, surgidos a raíz de las movilizaciones en Francia de La Manif pour Tous contra la Ley Taubira.

Sentinelli in Piedi se define como una resistencia ciudadana por la libertad de expresión y la protección de la familia natural basada en la unión entre el hombre y la mujer.

Las personas que apoyan este método  -varios miles desde las primeras convocatorias hace apenas seis meses-  se concentran en estricto silencio frente a lugares desde donde se ejerce el poder. Uno de sus lemas es «De pie, en silencio y todavía despierto».

Los «Sentinelli» se situan, siempre de pie y en silencio, a pocos metros de distancia unos de otros, portando y  leyendo un libro como signo de la  educación continua que todos necesitamos constantemente, apuntando en la misma dirección que es la de un futuro mejor.

Como ellos mismos afirman, «no es posible silenciar la conciencia de los que tienen los ojos abiertos».

(En la imagen, la última convocatoria de los Sentinelli in Piedi, que congregó a 1500 personas el pasado fin de semana en Milan).

Para más información, ver la página oficial de Sentinelli in Piedi, pinchando aquí.