En vísperas de la Navidad, el filósofo Fernando Savater nos sorprendía con una columna de opinión en El País titulada «Discriminar». Confieso que no esperaba que este intelectual se posicionara a favor de la paternidad y maternidad natural y se opusiera rotundamente a la procreación artificial por parte de mujeres sin pareja y, asómbrense, contra la utilización de los “vientres de alquiler”. Estos son sus argumentos:

  • Que una mujer sana procree un hijo artificialmente para abolir al varón (o que uno o dos hombres utilicen un vientre de alquiler para un fin semejante pero inverso) es realmente discriminatorio para el recién nacido, huérfano programado y privado de una de las dos líneas de filiación que pertenecen a la condición humana.
  • Es lícito querer ser padre o madre, pero querer ser padre sin madre o madre sin padre puede ser aceptado por un juez pero no por la reflexión ética, ya que hurta a un tercero una parte esencial de su aventura personal.
  • Cualquiera puede criar a un niño, sean cuales fueren sus gustos eróticos, pero nadie participa en la paternidad como pareja de una probeta.

Ahí queda eso. ¿Tiene límites el “deseo” de paternidad y maternidad? Según Savater el límite está en la ética y en el derecho del niño (huérfano programado cuando voluntariamente se le priva de la figura paterna o materna, en el caso de los “vientres de alquiler”).

Y para colmo, Savater anticipa que se le van a echar encima por homófobo pero que prefiere estar en la lista de los malos que en la de los bobos….

Vd, ¿en qué lista quiere estar?

Teresa García-Noblejas