Ha llegado a mis manos una reveladora entrevista al Dr. Luis Montes, ex coordinador del Servicio de Urgencias del Hospital Severo Ochoa de Leganés y actualmente anestesista en el mismo hospital. Como es sabido, Montes fue absuelto de la acusación de haber facilitado la muerte de cientos de enfermos en ese hospital. Una vez absuelto, Montes se puso a promover la eutanasia, de la que es un activista convencido, a través de la asociación DMD, es decir Derecho a la Muerte Digna (que preside el propio Montes).

Rescato para los interesados tres preguntas de esa entrevista:

Pregunta: Zapatero llegó a plantear una ley de muerte digna al final de su última legislatura.

Respuesta: Después de que Andalucía, Aragón y Navarra aprobasen su propia legislación autonómica, le correspondía al Gobierno presentar una ley que homogeneizara los cuidados paliativos. Pero se encargaron muy mucho de subrayar desde el principio que era una ley del desarrollo de los cuidados paliativos y hasta quitaron del texto la expresión ‘muerte digna’. Hubo bastante empeño en que quedara claro que no era una ley de eutanasia. Era una ley clavada a la de Andalucía, y una ley que no cambie el marco jurídico -el artículo 143 del Código Penal, que considera un delito ayudar a morir a un paciente terminal con intenso sufrimiento y que lo haya pedido- es más de lo mismo. Con la muerte digna se está mareando la perdiz para evitar el verdadero debate, la disponibilidad de la propia vida. Me temo muy mucho que falta tiempo aún.

Es decir, que tal como anunciamos en su momento, la estrategia era convertir en nacional la legislación autonómica que introducía prácticas eutanásicas e ir concienciando a la sociedad de que no pasaba nada. Evidentemente, queda de manifiesto que la expresión «muerte digna» significa sencillamente «eutanasia».

Otro momento sublime de la entrevista es cuando le preguntan por el caso de un chico enfermo al que Montes reconoce (supongo que se refiere a su asociación, DMD) haberle aplicado una sedación paliativa terminal. He aquí el instante:

Pregunta: La ley andaluza se reveló insuficiente ante un joven con ELA (esclerosis lateral amiotrófica).

Respuesta: Nosotros le hicimos una sedación paliativa terminal porque estaba en una situación verdaderamente terminal, la muerte era inminente.

Es decir, que cuando «ellos» deciden que hay que aplicar una sedación paliativa terminal se aplica y punto, aunque no lo permita una ley «insuficiente». Es lo que pasa cuando uno se hace dueño de la vida y de la muerte propia y ajena. Que te dan matarile.

Para terminar, el Dr. Montes es preguntado sobre la posibilidad de la legalización de la eutanasia en España:

Pregunta: Tiene 64 años, ¿lo verá usted?

Respuesta: Yo creo que sí, entre otras cosas porque voy a vivir muchos años.

¿Es qué presidir una asociación pro eutanasia ayuda a saber lo que uno va a vivir? Vaya, vaya…

Teresa García-Noblejas