Cuando yo era joven, en mis tiempos de COU, existía Alianza Popular y con motivo de unas elecciones sonaba por las calles una musiquilla de propaganda de ese partido que todavía recuerdo. Su letra incluía la siguiente frase: «porque todos tienen derecho a la vida».

Y ciertamente, la Alianza Popular de los años 80 dio la batalla contra la despenalización del aborto que trajo el PSOE de Felipe González.  El recurso de inconstitucionalidad que dio lugar a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la protección jurídica del concebido no nacido fue firmado, en primer lugar, por el diputado José María Ruiz Gallardón. En este enlace se explica.

El viernes pasado Alberto Ruiz Gallardón pronunció un discurso antológico e inteligente al término del Consejo de Ministros (se puede ver aquí). Con independencia  del análisis del texto del Anteproyecto de Ley de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada (que haremos en otro momento) y de sus limitaciones, lo cierto es que el ministro de Justicia realizó algunas afirmaciones que merecen una felicitación. Así:

Esta ley se ha hecho para proteger  a los más débiles: los concebidos y no nacidos.

Lo más importante que nos dijo el Tribunal Constitucional entonces es que la vida del nasciturus es un bien jurídico que el Estado tiene la obligación de proteger.

No existen fetos de primera y de segunda clase.

Por primera vez en la historia de España libera a la mujer de cualquier reproche legal (por abortar).

Y es que va a resultar que lo que ni Aznar ni Trillo (ministro de Justicia con Aznar) se atrevieron a reformar, lo van a hacer  Rajoy y Gallardón; este último con argumentos brillantes y en algunos puntos irrebatibles (en la justificación de los dos casos de aborto que aún quedan habría mucho que decir) recuerda que la Ley de 1985 se mantuvo durante gobiernos socialistas y populares, y que el anterior Ejecutivo decidió modificar sin consenso y sin contar con los ciudadanos.

No soy sospechosa de hacer la ola al PP, al que le he dado bastante estopa. Pero es de justicia reconocer que el discurso de Gallardón se parece mucho a aquel  «porque todos tienen derecho a la vida» de principios de los 80. Y yo me alegro enormemente, en primer lugar por los niños que vayan a nacer a partir de ahora, especialmente los más débiles. Por las mujeres a las que hay que ayudar para que no se vean abocadas al aborto. Y también, por los que hemos salido a la calle para defender la vida durante estos años.

Me alegro también por los políticos de cualquier partido que defienden el derecho fundamental a vivir. Y en el PP hay algunos, y además competentes y honrados. Me consta y los conozco.  Y si sus esfuerzos se ven recompensados, me alegro enormemente.

Y ya que estamos en racha, no querría cerrar este artículo sin citar otros dos discursos a favor del derecho a la vida del no nacido. Uno es reciente, pronunciado por la diputada por Segovia Beatriz Escudero (algunos de sus argumentos no los comparto) y se puede ver aquí.

El otro es de 2007 y fue pronunciado por otra diputada, Lourdes Méndez Monasterio, cuyos argumentos son mucho más sólidos. Se puede ver en este enlace.

Ahora toca analizar el Anteproyecto, hacer mejoras y no negociar con este derecho fundamental.

Teresa García-Noblejas