Extracto de reportaje publicado en la revista Misión

Por Isis Barajas

Las instituciones públicas y algunos colectivos utilizan las aulas para instruir a los adolescentes en una sexualidad de usar y tirar

En la clase de Biología, en la de Educación para la Ciudadanía, en las tutorías, en las charlas de la COGAM… los adolescentes reciben hoy una gran cantidad de información sobre afectividad y sexualidad en la escuela. Y pronto será todavía más: la UNESCO ha publicado recientemente unas directrices en educación sexual plagadas de una promoción del aborto, de búsqueda desaforada del placer y de la ideología de género. La nueva ley del aborto incluye también un minucioso plan educativo para formar en “salud sexual y reproductiva”. ¿Qué escuchan nuestros hijos en estas clases?

Los jóvenes y adolescentes están sometidos a un bombardeo constante de información sexual, no sólo desde la televisión y las campañas publicitarias del “póntelo, pónselo”, sino también, y cada vez más, desde los propios centros educativos. Parece que información no les falta, pero ¿son correctos los conocimientos que reciben? Nieves González Rico, médico, sexóloga y directora de la Fundación Desarrollo y Persona, asegura que “lo que prevalece en muchas intervenciones dirigidas a jóvenes es una mirada que reduce la sexualidad a genitalidad, y nuestros adolescentes a potenciales víctimas de sus impulsos. En un planteamiento así se busca proporcionar información sobre métodos anticonceptivos, facilitar el uso del preservativo y el acceso a la píldora del día después, entrenar técnicas para descubrir el placer y normalizar todo tipo de conductas sexuales”. Y ¿quién se ocupa, en términos generales, de transmitir este tipo de formación en la escuela?

Fuentes del Ministerio de Educación señalaron a Misión que la educación afectivo-sexual no tiene una asignatura propia en la escuela, pero que está amplia y suficientemente tratada en las asignaturas de Educación para la Ciudadanía (EpC) y de Conocimiento del Medio. Los contenidos que se imparten en estas materias dependen mayoritariamente del ideario del centro y del propio docente, pero basta acudir a los libros de texto para darse cuenta de qué concepción de la sexualidad se transmite generalmente en ambas asignaturas.

La responsable de Coordinación Territorial y de Comunicación de Profesionales por la Ética, Teresa García Noblejas, nos explica que los contenidos que se imparten en EpC “no son en general adecuados porque transmiten una idea de la sexualidad basada exclusivamente en la satisfacción del deseo inmediato, en el mal llamado ‘sexo seguro’ (las relaciones sexuales son buenas en cualquier momento con la condición de que se utilice el preservativo), y en la ideología de género (elige tu propio género y practica sexo con quien quieras independientemente de si es hombre o mujer)”. De ahí que al abrir un libro de EpC no sea difícil encontrarse con citas como ésta, de la editorial McGraw Hill: “Mientras una gorriona únicamente intentará satisfacer sus impulsos sexuales con un gorrión (y un gorrión con una gorriona), en el caso de los seres humanos puede suceder que una mujer prefiera satisfacer los suyos con un hombre, con una mujer (o un hombre con otro hombre), consigo misma o, incluso, renuncie a satisfacerlos (algunas personas hacen votos de castidad)”.

Pero además de contenidos como éste que se encuentran en ciertos manuales de EpC, existen otros materiales de apoyo a la asignatura que la cartera de Educación recomienda desde su página web institucional y que ahondan más aún en esta concepción de la sexualidad salpicada por la teoría de género. Es el caso de “Axial. Un mundo de valores”, un completo material multimedia que recibió del Ministerio el Premio a materiales educativos curriculares correspondiente a 2007, y que propone como actividad de la unidad didáctica “Diversidad sexual” ver el vídeo del Orgullo gay. Otro recurso didáctico que el Ministerio recomienda a alumnos y docentes de EpC es “Sexpresan”, del colectivo Harimaguada. En él se incita a los adolescentes a las relaciones sexuales ocasionales y tempranas, se les explica qué es el coito anal, el sexo oral y cómo pueden practicarlo con preservativos de sabores. Se incita a los jóvenes a explorar las zonas del cuerpo que producen mayor placer, se les explica cómo pueden masturbarse en solitario o en compañía de otros, se les recomienda qué vía legal deben elegir para abortar y dónde pueden acudir, y se incide en que “desde cualquier orientación sexual podemos resolver plenamente nuestra vida sexual, amorosa y familiar”.