La promesa electoral del PP de eliminar las asignaturas adoctrinadoras de Educación para la Ciudadanía y la mayoría absoluta conseguida por dicha formación política en las urnas parecían haber puesto fin al largo conflicto provocado por la imposición de dichas materias. La comparecencia del Ministro José Ignacio Wert en el Congreso de los Diputados el 31 de enero se entendió como una confirmación en el mismo sentido.

Los últimos y contradictorios movimientos del Ministerio de Educación demuestran sin embargo que la polémica sigue abierta y que el futuro de EpC es, por lo menos, confuso. A última hora, alguien está empañado en cambiar todo para que nada cambie.

En efecto, el borrador de Real Decreto de nuevos contenidos para Primaria y la ESO –sobre el que Profesionales por la Ética presentó un amplio informe la semana pasada que ha sido remitido a todos los consejeros de educación– no satisface a nadie y las confidencias de la Secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, a los representantes de Amnistía Internacional -desde el principio militante a favor de los contenidos ideológicos de EpC-  han contribuido poco a clarificar la situación. La Razón de hoy, bajo el titular «Educación para la Ciudadanía, fuera de Primaria», refleja bien este confuso estado de cosas en un tema que afecta de lleno a las libertades de los padres.

En este contexto, CONCAPA recordaba el pasado 12 de junio en una nota de prensa «que mantiene su exigencia de eliminación de la EpC en los mismos términos que lo hacía con el Gobierno anterior, exigiendo al Ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, que cumpla sin más demora con las promesas electorales del Partido Popular y acometa de manera inmediata una profunda reforma de la educación, lejos de intencionalidades político-ideológicas y con el único objetivo de acabar con la lacra del fracaso escolar y situar a la educación española en el lugar que le corresponde dentro del ámbito europeo».

Y ayer, según da cuenta La Gaceta, otras asociaciones familiares y educativas se sumaban a las críticas del proyecto de Real Decreto y solicitaban «la desaparición de las asignaturas en todas las etapas educativas».

Rosseta Forner, en una columna que aparece en la La Razón de hoy bajo el título «Más allá del bien y del mal» apunta algunas claves importantes para la salida de esta encrucijada. El gobierno del Partido Popular necesita, antes de nada, «menos miramientos y más determinación». En un tema de libertades fundamentales  -apuntamos nosotros-  la equidistancia no es sostenible.

Pero, sobre todo, señala Forner, «los padres deberían defender con más ahinco lo suyo: educación espiritual e inculcación de valores de sus hijos es responsabilidad suya. Por tanto, no deberían permitir que nadie piense por ellos ni les imponga el conocimiento del bien y del mal. (…) Pero como soy optimista y enseño a analizar cómo contribuimos por acción y por omisión a los resultados, propongo asumir la gravedad del tema y ejercer nuestra responsabilidad convirtiéndonos en una sociedad civil. Todo camino de mil kilómetros empieza con un primer paso».