Una conocida ONG ha denunciado ante el Consejo de Europa la desaparición, en el último borrador de Anteproyecto de Ley para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), de la asignatura Educación Cívica y Constitucional que hubiera sustituido a las polémicas materias de Educación para la Ciudadanía (EpC).

Como explica Fabián Fernández de Alarcón, vicepresidente de Profesionales por la Ética, «es cierto que el Gobierno español se apoyó en su día en una Resolución del Consejo de Europa que recomendaba a los Estados miembros la introducción de educación cívica y democrática en sus sistemas educativos. Pero es igualmente cierto que en ningún caso obligaba a imponer una asignatura sino unos contenidos que podían impartirse por separado o distribuidos en asignaturas como Ciencias Sociales o Conocimiento del Medio. Sin contar con que el modelo de EpC que establecía la LOE no se limitaba a exponer contenidos sino a adoctrinar en ideología y moral».

Profesionales por la Ética ha estudiado la actual situación de la educación cívica en Europa a partir del Informe Citizenship Education in Europe de EURYDICE (mayo de 2012) y sus conclusiones son las siguientes:

• Educación para la Ciudadanía está presente en el currículo escolar de todos los países de la Unión Europea, si bien solo constituye una asignatura específica en 20 de los 31 países analizados. El resto la tratan de modo transversal o como parte de otras asignaturas tales como ciencias sociales, historia, geografía, lengua y ética o religión.

• Solo 6 países de la UE (entre ellos España, con la legislación vigente) imparten la asignatura en Primaria; lo más frecuente es que se incluya en Secundaria. Existe una gran variedad en cuanto a horas lectivas de la asignatura: la suma de las horas lectivas de las 3 asignaturas de EpC (en un curso de Primaria y dos de ESO) sitúa a España, con 60,8 h. mensuales sólo por detrás de Francia (74 h.) y muy alejada, por ejemplo, de Bélgica (11,6 h.).

• En cuánto a los objetivos, en los países europeos se abordan cuatro grandes categorías: desarrollar el conocimiento político, adquirir un pensamiento crítico y unas habilidades analíticas, desarrollar ciertos valores, actitudes y comportamientos y promover una participación activa y un compromiso a nivel de escuela y de comunidad. Es decir, nada de formar la conciencia moral ni pretender cambiar los valores de los alumnos.

«En definitiva», concluye Fernández de Alarcón, «existe una enorme variedad en el tratamiento de la educación cívica; generalmente se prefiere el enfoque transversal que distribuye estos contenidos entre varias materias. Es el caso de Noruega, Letonia y algunas zonas de Alemania».

Para más información: Educación para la Ciudadanía en España, 20 cuestiones controvertidas.