El nº 83 (enero 2014) de la revista Administrazioa Euzkaraz, editada por el Instituto Vasco de Administración Pública (IVAP), ha publicado un amplio reportaje en el que, bajo el título «Debate sobre la eutanasia», cuatro expertos expresan su punto de vista sobre esta polémica cuestión. Junto a Iñaki Olaizola, Luis Montes y Koldo Martínez, una de las personas entrevistadas es María Alonso, médico y portavoz del equipo Vida Digna de Profesionales por la Ética.

Transcribimos a continuación, traducida al castellano, la entrevista de la Dra. Alonso.

«EL DESEO DE MUERTE PUEDE SER UN MODO DE DEMANDAR ATENCIÓN»
María Alonso, médico y miembro de Profesionales por la Ética
(Administrazioa Euzkaraz, nº 83, enero de 2014)

 

-¿Está de acuerdo con la legislación vigente sobre la eutanasia? Dentro del Estado español, ¿qué Ley es la que más se acerca al pensamiento de Profesionales por la Ética?

Algunas leyes europeas no son protectoras de la vida. Sin embargo, la Resolución 1859/2012 del Consejo de Europa es clara pues prohíbe la eutanasia en todo caso.

En España tiene gran trascendencia la Ley 41/2002 de autonomía del paciente que aclara que “no serán aplicadas instrucciones previas contrarias al ordenamiento jurídico y a la lex artis”. Este artículo estuvo a punto de ser abolido en la pasada legislatura por el “Anteproyecto de ley reguladora de derechos de la persona ante el proceso final de vida” cuyos postulados incluían: que los deseos de los pacientes sean “de obligado cumplimiento”; su cumplimiento “exime de responsabilidad al profesional” y queda abolida la lex artis para cumplir instrucciones previas. Tres claves que hubieran dado cabida a una Ley de eutanasia.

Las leyes de “muerte digna” de Andalucía y Aragón generaron polémica por posibilitar eutanasias encubiertas. Sin embargo, Navarra resultó más protectora de los pacientes y respalda mejor la buena práctica clínica, pues suprimió un supuesto “derecho a la sedación” (sólo necesaria ante síntomas refractarios y a la dosis adecuada) y no menciona ya la alimentación y nutrición en la limitación del esfuerzo terapéutico (reconocimiento implícito de que son cuidados básicos).

-¿Cree que una persona debería de tener derecho de decidir que se le aplique la eutanasia? ¿En qué casos y cuándo cree que se podría aplicar?

La vida es el bien básico sobre el que se asientan todos los derechos y así lo protege nuestro ordenamiento.
El rechazo de la eutanasia se apoya en el principio de indisponibilidad de la vida y en el análisis de los datos que aportan las Comisiones evaluadoras de países con eutanasia. En 2013, Irlanda vetó el suicidio asistido en base a “la protección a los más vulnerables, que podrían no ver otra salida en esos momentos”, tras analizar cambios sociales y coacciones sutiles o abiertas.

El revelador informe Remmenlink del Fiscal General holandés mostró que las eutanasias se van de las manos. En esa investigación “un 41% de los médicos declararon haberlas practicado sin consentimiento de los pacientes”.
La eutanasia trasciende del caso particular y afecta a todos. No es posible regularla y, al mismo tiempo, mantenerla bajo control: legalizada desarrolla una dinámica expansiva, se amplían supuestos y se realiza incluso sin consentimiento. La eutanasia sustituye a la medicina.

-¿Cuál es su propuesta ante una persona que le dice que quiere terminar con su vida? ¿Qué pueden hacer los profesionales?

El deseo de muerte puede ser un modo de demandar atención. Los Equipos Paliativos proporcionan respuesta física, psicológica, espiritual y social. El abordaje de estas 4 áreas satisface al paciente que lo que está expresando no es que no quiera vivir, sino que no quiere vivir así. Encuestas de satisfacción otorgan más puntuación si pacientes y familiares son atendidos por estas unidades: éste es, pues, el camino.

Los profesionales tienen el deber de no abandonarle y librarle del dolor y de tratamientos inútiles. Los intentos de suicidio muestran lo éticamente aplaudible que es ayudar a salir de esas situaciones psicológicas, no favorecerlos.

-¿Los ciudadanos y los profesionales tienen el mismo punto de vista sobre la eutanasia? Es decir, ¿no cree que la actitud hacia la eutanasia no es tan favorable en el caso de los profesionales?

La idea que suele trasmitirse es que sólo existe el dilema “muerte con sufrimiento” o “eutanasia”. Los profesionales, por su experiencia frente al sufrimiento, mayoritariamente saben que esta disyuntiva es irreal. Muchos son los avances en robótica, biotecnología y recursos analgésicos, incluyendo sedación a dosis proporcionadas, para que el dolor al final de la vida sea evitable, por lo que provocar muertes hoy carecería de sentido.

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