Continúan estos días las especulaciones a propósito de cuál será el texto definitivo del Proyecto de Ley de reforma de la regulación del aborto en España y, de manera más concreta, sobre el tratamiento que finalmente tendrá en dicho Proyecto el aborto eugenésico, es decir, aquel que discrimina por su salud a los no nacidos.

Sobre este tema el Dr. Esteban Rodríguez Martín -médico especialista en Obstetricia y Ginecología y portavoz de la plataforma Ginecólogos por el Derecho a Vivir- ha concedido una clarificadora entrevista al diario DEIA, cuyo contenido íntegro  -sin los recortes de la versión finalmente aparecida en dicho diario-  podemos publicar aquí gracias a la amabilidad del propio Dr. Rodríguez.

Esteban Rodríguez primer ginecólogo que objetó “para no ser cómplice del aborto”

«INCLUIR UNA LISTA DE ANOMALÍAS ES UN COLADERO PARA ELIMINAR NIÑOS»

Esteban Rodríguez reivindica “el derecho a vivir, la salud de la mujer y la libertad del médico” desde el colectivo de Defensa del Derecho a la Objeción de Conciencia

C. Lago / DEIA – 6 de julio de 2014

El proyecto de ley del aborto que saldrá este viernes previsiblemente del Consejo de Ministros podría incluir un listado cerrado de malformaciones incompatibles con la vida a partir de las cuales las mujeres podrían acogerse a la interrupción de su embarazo sin tener que acreditar daño psicológico. ¿Comparte usted que se contemplen discapacidades como la anencelfalia, la agenesia diafragmática y esas anomalías fetales que citó el Comité de Biética de la Sociedad de Ginecología…?

Me plantea dos cuestiones. La primera es que se da por hecho, y es un error, que tener un hijo «incompatible con la vida» causaría un daño psicológico. Que tal situacion constituya un pesaroso infortunio no significa que pueda ser el origen de una enfermedad mental en la madre. Por el contrario existe evidencia cientifica suficiente de que abortar, incluso en esos casos, sí genera daño para la salud de la mujer tanto física, como mental, como moral y reproductiva.

La segunda se refiere al listado de enfermedades del Comité de Bioética de la SEGO, que por cierto fue publicado ad hoc despues de que entrara en vigor la ley 2/2010 -conocida como Ley Aido- y que solo hizo mención a su artículo 15.C que versa sobre «enfermedades incompatibles con la vida o incurables en el momento del diagnóstico» por encima de las 22 semanas y sin limite de plazo. Las «incompatibles con la vida» solo necesitan el dictamen del médico que las diagnostique y las «graves e incurables en el momento del diagnóstico» el dictamen de un comité clínico, cuya decisión podria ser vetada por la progenitora en caso de que no se aprobase el aborto. Sin entrar a valorar los posibles errores del diagnóstico prenatal, nos pareció poco afortunado para la imagen pública de nuestra sociedad científica porque ha dado la impresión de ser un simple visto bueno de la SEGO a una lista de indicaciones que son declaradas per sé tributarias directas del aborto sin más consideraciones. Además en ese listado se han incluido enfermedades como la esclerosis tuberosa o las agenesias de cuerpo calloso, lo cual puede suponer una ofensa para el millón largo de personas que se calcula que dignamente viven hoy en el mundo con esas particularidades.

Pero lo más importante es desvelar la falacia que hay detrás de ese concepto de incompatibilidad con la vida: lo único incompatible con la vida es la muerte, en todo caso se puede hablar de patologías que acortan la esperanza de vida. Una persona anencéfala o con agenesia renal bilateral puede vivir en el vientre materno, o incluso algún tiempo fuera de él, hasta que se muera de forma natural y esa muerte natural es menos perniciosa para la salud de la mujer que participar en su muerte intencionada. Si alguien morirá pronto ¿por qué matarlo?

Si queremos analizar la cuestión desde un punto de vista deontológico o ético, lo esencial es decir que no es función del médico- ni del Estado- seleccionar y matar a sus pacientes por jóvenes que sean y graves que estén o por poca esperanza de vida que puedan tener. Hay una diferencia ética sustancial entre dejar morir en situaciones extremas y entre matar deliberadamente. Una ley que legitamase tal homicidio prenatal podria llevar a que el sistema sanitario también se viera condicionado eliminar a esos niños tras nacer cuando su diagnóstico prenatal no hubiese sido eficaz como ya ocurre en Holanda por ejemplo.

Y si lo analizamos desde un punto de vista jurídico, sería dar al nascituro malformado la condición de delicuente que atenta presuntamente contra los intereses de su progenitora y al que cabria aplicarle la pena de muerte a pesar de tratarse de un inocente que no tiene culpa del daño que se le imputa.

-¿Cree que Gallardón se ha podido ver obligado a suavizar su reforma o le parece, por lo que se publica, suficientemente contundente? El argumenta que la discapacidad jamás será causa legal para abortar salvo que cause daño a la madre. ¿Considera que este tipo de matizaciones podría ser un coladero para practicar abortos?

Desconozco cómo quedará finalmente la nueva ley, pero sin duda alguna caer en la falacia de que tener un hijo con discapacidad, gravemente enfermo, o con una esperanza de vida acortada supone un daño para la madre, evitable matándolo en una IVE, será un coladero para eliminar a los niños que podrian nacer con esas caracteristicas, lo cual supone una forma de eugenesia encubierta que no reducirá las cifras de abortos eugenésicos y lesionará la salud de miles de mujeres todos los años. Por el contrario miles de madres en nuestro país cuidan y aman a sus hijos enfermos sin que ello haya hecho que alguna se haya vuelto loca por esa razón. Esas familias lo que necesitan no es que se les facilite eliminar a sus hijos bajo el pretesto evitar sufrimientos o viajes al extranjero para poder deshacerse de sus hijos sin coste penal, sino apoyo social y ayudas institucionales y, en todo caso si creen que no pueden asumir los cuidados y crianza de esos niños, una ley de tutela estatal efectiva y de adopción eficaces. Eso sí es una obligación del Estado social en mi opinión.

-El diario La Razon acaba de publicar que del supuesto de malformación fetal será excluido el síndrome de Down. ¿Era esta hasta ahora una causa frecuente de abortos?

En España está extendido un eficaz sistema de selección o cribado prenatal del Sd de Down que trata de seleccionar aquellas madres con posibilidad de tener un hijo Down para ofrecerles una prueba invasiva que confirme el diagnóstico y posteriormente facilitarles el aborto.Ello hace hace que el Sd y Down, además de otras cromosomopatias, sea una de las malformaciones congenitas más fáciles de diagnósticar y que cerca del 90% sean ejecutados mediante una IVE tras el diagnóstico. El diagnóstico prenatal del Sd de Down seguido del aborto euegenésico, es la razón de que, desde el año 1985 en el que se despenalizó por primera vez el aborto euegenésico, la incidencia al nacimeinto de Sd Down haya disminuido en un 60%, según datos del ECEMC ( Estudio Colaborativo Español de Malformaciones Cóngenitas)

Por tanto, de ser cierto que el Estado protegerá la vida de estas personas en su desarrollo, se estaría dando un gran avance en favor de la no discriminación. Contribuiría a tomar conciencia de que eliminar a un ser humano con Sindrome de Down antes de nacer no solo es un crimen, sino que además será un delito, que logicamente deberá estar penado si la nueva ley tiene alguna prestensión de resultar eficaz. Pero yo le pregunataria al Ministro: ¿por qué sí proteger la vida de un Down y no la de un niño afecto de espina bífida, o de Sd de Klinelfelter, o de Sd de Edwards?

-¿Cómo valora el supuesto que existe en la ley actual que habla de graves anomalías en el feto?

La ley actual de lo que habla en su artículo 15.b, es de que exista «riesgo de graves anomalias en el feto», que no se superen las 22 semanas y que haya un dictamen de dos especialistas distintos de los que practiquen el aborto. Mi valoración es que hablar de «riesgo» en vez de diagnóstico cierto, resulta otro coladero para una eugensia a discrección. Que el límite de 22 semanas presiona a especialistas y padres y es arbitrario, ya que cada vez fetos más prematuros pueden ser sacados adelante con exito. Que convierte en cooperadores necesarios de esos abortos a tres médicos: a los dos que deben emitir los dictamenes y al que se ecarga finalmente de eliminar al feto. Y por último que la ley no definió- ni tampoco lo hizo la Comisión de Bioética de la SEGO- cuales son y en que consisten esas «graves anomalías» que pueden servir para justificar la pena de muerte de esas criaturas.

-Usted fue precursor en defender ante los tribunales su derecho a no practicar abortos eugenésicos… ¿Le han seguido muchos colegas en esta decisión?

Mi objeción no se limita a no practicar ningún tipo de aborto sino que va más allá, mi objeción se amplia a no ser convertido en facilitador o cooperador necesario del aborto eugenésico a través del diagnóstico prenatal tal y como lo han regulado hasta ahora las leyes en esta materia. Yo planteo una objeción sobrevenida de tipo ético y profesional para no participar en protocolos y directrices sanitarias de diagnóstico prenatal que contemplan la posibilidad de ofrecer el aborto como solución de un conflicto de intereses ante la petición de un tercero, aunque ese tercero sea un progenitor y esa decisión pueda estar legalizada o despenalizada. Sencillamente no quiero ser cómplice, de ideologías y prácticas contra la vida y la salud de mis pacientes, en ninguna parte del proceso, por ser contarias a mi vocación como médico ¿Es tan dificil comprender y respetar mi posición?

En cuanto a los colegas, son pocos los que tras un diagnóstico prenatal están dispuestos a ser ellos los que manchen sus manos con sangre inocente, las mayoria de las veces solo cooperan con el sistema haciendo el cribado y remitiendo a los padres a otros centros o especialistas que no plantean objeciones o escrúpulos éticos para practicar, lo que eufemisticamente llaman en el ámbito del diagnóstico prenatal, una fetolisis. La cual consiste, en el mejor de los casos para el nascituro, en provocar su muerte mediante una inyección intracardiaca de cloruro potásico y posteriormente inducir el parto del feto muerto.