El diario L’Osservatore Romano publica esta semana en su edición en español un interesante trabajo del Doctor Ferdinando Cancellí, médico paliativista en el Hospital Universitario de Ginebra (Suiza). Cancelli analiza en él el dictamen 121 «Final de la vida, autonomía de la persona, voluntad de morir» emitido por el Comité Consultivo Nacional de Ética para la Salud y las Ciencias de la Vida (CCNE) de Francia en respuesta a determinadas cuestiones concernientes al final de la vida, plantedas por el el Presidente de la República.

El experto en cuidados paliativos subraya en sus reflexiones, a las que el diario vaticano titula «Los falsos caminos de las muertes aceleradas», la necesidad de leer con detenimiento el dictamen del CCNE para entender por qué el órgano consultivo francés no llega a reconocer a la persona en el final de la vida un derecho «a tener acceso a un acto médico que tenga el objetivo de acelerar su deseo», o sea a la eutanasia o suicidio asistido. Se encontrarán también datos importantes que justifican, en base a la experiencia de diferentes países, el temor a que aperturas legislativas a la llamada «muerte dulce» -lo que en España se ha llamado, eufemísticamente, como «muerte digna»-  «puedan dar lugar a peligrosas e inquietantes derivas».

A la vista de estos datos, el Doctor Cancelli concluye que «la esperanza es que la expreiencia de los demás ayuden a evitar falsos caminos ya recorridos».

El artículo completo en pdf de Ferdinando Cancelli «Los falsos caminos de las muertes aceleradas» (L’Osservatore Romano, edición en español, nº 36, 06/09/2013), puede descargarse pinchando aquí.

Descargar en pdf el texto del dictamen 121 del CCNE de Francia «Fin de vie, autonomie de la personne, volonté de mourir» (en francés).