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Dolores Vila- Coro ha fallecido en los primeros días de enero de 2010. La conocí en una charla que di sobre Educación para la Ciudadanía en la Parroquia de San Germán de Madrid. Fue un encuentro muy fugaz en el que ya percibí en sus ojos esa mirada penetrante que solamente algunas personas tienen el privilegio de haber recibido como un don. Posteriormente tuve ocasión de charlar con ella con motivo de la presentación del libro Explorando los genes de Nicolás Jouve de la Barreda, obra que ella prologaba con lucidez y talento. Volví a recordar esa mirada profunda y no me extrañó que fuera uno de esos seres humanos que con su cerebro prodigioso y su corazón enorme llegara siempre en sus análisis algo más lejos que el común de la mayoría de los mortales.

Amaba la Verdad, por eso amaba la Vida. No le gustaban las componendas y llamaba a las cosas por su nombre, no sin antes analizarlas con una profundidad de espíritu encomiable. Sobre todo adoraba la vida humana; vida humana en plenitud, sin rebajas ni concesiones al totalitarismo de lo políticamente correcto. Ser hombre o mujer era serlo desde el primer instante de su existencia, es decir, desde su concepción. Si alguien no estaba de acuerdo en este derecho, base del resto de los derechos humanos, Dolores disponía de un tesoro de sabiduría que abría con cariño y, a la vez, con firmeza, mirando a los ojos del que no valoraba en toda su extensión la dignidad de la vida humana.

Ruego a Dios que ya contemple cara a cara a Jesucristo: la Vida con el rostro humano más bello, bueno y verdadero que jamás los hombres pudimos ver. Espero que abrace esa Vida que siempre esperó encontrar recorriendo el Camino que, bien sabía ella, conducía a la Verdad.

Gracias, Dolores, por regalarnos tanta vida. Descanse en paz.

Miguel Ángel Ortega

En la década de los noventa, en los inicios de Profesionales por la Ética, invitamos a Mª Dolores Vila-Coro para que nos hablara de su libro Huérfanos biológicos. Tuvimos ocasión de charlar en un ámbito reducido con ella, la llevamos a su casa y nos contó su peripecia vital y cómo se había adentrado en el mundo del Derecho y en esa naciente disciplina a la que llamaban Bioética.

Después tuve otras ocasiones de hablar con ella por diversos motivos; uno de ellos fue la Jornada que organizó Profesionales por la Ética en el Colegio de Abogados de Madrid con el patrocinio del Consejo General del Poder Judicial, precisamente sobre clonación, reproducción asistida y derechos fundamentales. Vila-Coro fue una de las ponentes.

Se da la circunstancia de que mi lugar de trabajo, durante diez años, estaba pegadito a la parroquia de la Avenida del Brasil a la que diariamente acudía a oír Misa Mª Dolores. También entonces la ví en algunas ocasiones.

He tenido la tentación de escribir que «la bioética española queda huérfana tras la muerte de la profesora Vila-Coro». Quizá quedé algo huérfana, pero lo cierto es que queda poblada de hijos intelectuales y morales de esta mujer de apariencia frágil, pionera de la Bioética personalista española. Ya no volverá a Misa de su parroquia ni falta que le hace:  el mismo Autor de la vida le está descifrando uno a uno los códigos esenciales de la existencia humana que tanto le apasionaron.

Os recomiendo leer los artículos que le han dedicado Gador Joya, Eulogio López Agustín Losada.

Teresa García-Noblejas