Es conocido como DANY EL ROJO: icono de la izquierda postmoderna y uno de los catalizadores del mayo del 68 francés con derecho a pastar del presupuesto público europeo hasta el final de sus días. Resulta que este caballero, investido de una superioridad ética por definición (es decir, por ser de izquierdas), se permite casi presumir de su pasado pedófilo en su autobiografía “El Gran Bazar”. No se trata de un descuido, sencillamente la autoconciencia, ya enquistada en su interior, de su pretendida superioridad moral le permite estar convencido de la bondad de cualquier tipo de relación sexual sin límites.

 

Mayo del 68 le debe mucho a la extrema izquierda feminista, una generación de mujeres que iba mucho más allá de las reivindicaciones justas de sus derechos fundamentales. Estas féminas estaban convencidas de que el sexo más natural era el vivido desde la cuna: madre con hijos/as, padre con hijos/as, elección de género por encima de la Naturaleza, poligamia…y un largo etcétera de construcciones propias (Charles de Foucalt llegó a decir que no habría verdadera civilización hasta que dos hombres no se casaran) sin otro límite que la fuente inspiradora de cada cual.

 

Con estos/as compañeros/as de viaje, y volviendo a DANY EL ROJO, podemos entender que él concibiera y viviera como absolutamente normal sus tocamientos con niños en una guardería. Además tuvo otros maestros que impidieron cualquier asomo de prurito moral, si es que lo había en el personaje en cuestión. Me refiero a SARTRE y a su compañera sentimental, SIMONE DE BEAUVOIR. No hay naturaleza y esencia, hay pura existencia. Y la existencia humana está condenada a ser libre y a elegir permanentemente en un mundo en el que ha sido arrojada sin que nadie le pidiera ningún tipo de parecer. Por cierto, no fue precisamente feliz la experiencia de la feminista compañera del filósofo francés cuyo ánimo iba desplomándose en medida directamente proporcional a la solicitud de jovencitas que el mismo SARTRE le hacía para sus experiencias sexuales.

 

Vamos, que probablemente la infeliz De Beauvoir intuía y sentía que eso de no llegar ni a la categoría de “postre” en las fantasías sexuales de su pareja no la hacía ni medio feliz. Cito a Jesús Trillo- Figueroa en Una revolución silenciosa: “Simone de Beauvoir…, una mujer que vivió siempre subordinada a un amante que jamás la trató como a un verdadero amor, como ella en su intimidad deseaba. Nunca le propuso matrimonio, aunque sí se lo propuso a otras mujeres, y la llamó de usted durante toda su vida. Se sirvió de ella intelectual y físicamente cuando le convenía o le apetecía; la instrumentalizó y hasta la explotó para satisfacer sus caprichos sexuales, haciendo que le proporcionara los favores de sus amigas… ella colaboró siempre, aceptando su suerte, su papel de “segundo sexo”. Su vida se desarrolló siempre a la sombra de Sartre”. Moraleja: en esto de las relaciones humanas no hay nada que inventar. El amor verdadero es bueno y el egoísmo es malo. Servirse de otro hace sufrir y esclaviza. Evidente.

 

Pues de aquellos polvos viene este lodazal desnaturalizador y antihumanista. Creo que todavía hay que ganar una batalla cultural contra la insalubre herencia del desquiciante mayo del 68. Muchos de sus actores se adocenan hoy en el aburguesamiento más contradictorio con lo que decían proclamar. Además habría que recordar, denunciar, y lo que hiciera falta, que han hecho muchísimo daño a varias generaciones. Que estaban equivocados. Que el constructivismo ético, la ideología de género, el igualitarismo absurdo, el daño hecho a la autoridad, solamente serán superados cuando se denuncie sin ambages desde la razón que aquello era una gigantesca farsa que engendró mucho desquiciamiento e infelicidad.

 

Por cierto, que todo lo mencionado anteriormente tiene embrujados a los padrinos de EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA. Volvamos a denunciarlo una vez más: ¡No se pretende enseñar los fundamentos de los Derechos Humanos y de la Constitución Española! ¡Es radicalmente falso! ¡Se pretende embarrar los corazones y las mentes de los niños y jóvenes en toda la amalgama antihumanista citada anteriormente!

 

Y, por último, deseo que este señor, DANY EL ROJO, sea llevado ante los tribunales lo antes posible por un delito de lesa humanidad. Simplemente por justicia y dignidad.

Miguel Ángel Ortega