No solamente en la vecina Francia se está desarrollando una vigorosa resistencia cívil para defender el matrimonio entre el hombre y la mujer y el derecho de los hijos a crecer con la referencia de un padre y una madre. En Croacia está ocurriendo algo similar, con unos resultados que nos permiten abrigar la esperanza de que el hasta ahora implacable avance internacional de la letal ideología de género pueda haber encontrado, por fin, los diques adecuados en el sentido común, la experiencia de la realidad y el coraje que el pueblo encarna en momentos cruciales.

Y es que, como ha relatado Aceprensa, ha finalizado con éxito la recogida de firmas a favor de que se incluya en la Constitución croata la definición de matrimonio como unión de un hombre y una mujer. En Croacia, si el 10% del electorado apoya una propuesta, el gobierno tiene que someterla a referéndum. Esta iniciativa ha sido suscrita por más del 15%.

La organización “En el nombre de la familia”, promotora de la iniciativa, se propuso conseguir el número exigido de firmas (450.000) en 15 días. En los dos primeros reunió 130.000, y a la semana de comenzar anunció haber logrado el mínimo; pero continuó con la búsqueda de más apoyos que dieran mayor solidez a la propuesta. Al final, consiguió 710.000 firmas.

Sin embargo, explica también el despacho de Aceprensa, la coalición de centro-izquierda que gobierna Croacia está poniendo obstáculos a la iniciativa. Primero, una semana antes de que comenzara la recogida de firmas decidió actualizar el censo electoral, que pasó 3,75 a 4,5 millones, lo cual elevó en 75.000 el número mínimo de firmas. Ahora plantea que el referéndum no sea vinculante, mientras que los impulsores de la propuesta sostienen que, de acuerdo con la Constitución, debe serlo.

Actualmente  -concluye la noticia-, en Croacia no se ha aprobado el matrimonio homosexual, aunque el pasado año el gobierno prometió la regulación de las uniones civiles entre parejas homosexuales. A raíz de ello surgió esta idea, que ha sido apoyada por la Iglesia católica, la Iglesia ortodoxa serbia y las comunidades musulmanas, así como por otros representantes de la vida pública en Croacia.

«¡Gracias, Croacia, por el ejemplo!»

También Juanjo Romero ha comentado en su blog de Infocatólica el admirable ejemplo de Croacia.

El camino, escribe, no ha sido sencillo, la iniciativa reúne a familias y organizaciones civiles comprometidas con la promoción de los valores humanos. (…) Con muy pocos medios, una red de 6.000 voluntarios y 1.200 coordinadores donaron su tiempo para que los ciudadanos pudiesen manifestar su voluntad. A la declarada hostilidad del gobierno se unió la ya tradicional violencia del homosexualismo: agresiones físicas, libros de firmas robados y destrozados, hackeos de la web y de las redes sociales. Convenientemente aderezados por la ya acostumbrada campaña de insultos y calumnias. Se han denunciado a la policía más de 50 ataques sólo en Zagreb y Rijeka.

Es esperanzador -concluye-  que los países que se sacudieron la bota del «socialismo real» son los que estén en primera línea de batalla. Una experiencia terrorífica que confío sirva para inocular al mundo una vacuna contra los horrores impuestos por la «cultura de la muerte». ¡Córcholis!, 710.000 firmas en 15 días. ¡Qué envidia de sociedad! Gracias, Croacia, por el ejemplo.

Leer en Aceprensa «Croacia, iniciativa popular a favor del matrimonio» (10/06/2013).

Leer el artículo de Juanjo Romero ««En el nombre de la familia»: los ciudadanos doblegan al gobierno para proteger el matrimonio natural» (De Lapsis, 06/06/2013).