Sabemos que en España estamos sufriendo la vigencia de leyes injustas, antinaturales, sectarias e inconstitucionales como las que promueven y subvencionan el aborto, la adopción por parejas homosexuales o la educación sexual ; o como aquellas que reducen el cumplimiento de penas bajo el pretexto de una falsa reinserción, o la que destruye la independencia de los tribunales de casación (TC, TS, Audiencia Nacional,…), de la Fiscalía y del CGPJ haciendo que sean designados por el poder político y, por tanto, que su carrera y la de los siguientes escalones dependa de los partidos. De todo esto es responsable el Poder Legislativo.

Pero más grave aún es que, además, estamos sufriendo sistemáticamente la aplicación errónea y perversa de muchas leyes por parte del Poder Judicial en asuntos tan graves como la ley de Partidos, el incumplimiento de penas y la falsa reinserción de delincuentes, la tolerancia con la reincidencia, la no devolución de lo robado, la no indemnización a las víctimas. Y, no menos grave, la insuficiente y tendenciosa investigación de delitos impunes entre los que destacan el 11-M, el Faisán, la corrupción política, las quiebras de Cajas, etc. De todo esto, son responsables el Poder Judicial, la Fiscalía y parte de la Policía.

Es inaudito, por ejemplo, que mientras en toda Europa están acertadamente prohibidos los partidos neonazis porque su predecesor exterminó personas por el mero hecho de no ser «arios», en España el TC haya admitido partidos que, como Bidu, Amaiur y Sortu, justifican el exterminio y la tortura de personas por el mero hecho de ser españoles. O que se den por «cosa juzgada» los casos abiertos ya citados. O la liberación de terroristas, asesinos y violadores en serie aunque declaren públicamente no estar arrepentidos. O el ensañamiento con un juez intachable por haber cumplido con su deber pidiendo un informe antes de decidir sobre una adopción. O la absolución de responsables de asesinatos en abortorios. O las decisiones, siempre favorables a los terroristas, de determinados jueces de la Audiencia Nacional y de Vigilancia Penitenciaria. O….

Se permite el matonismo y a la violencia que utilizan los sindicatos y otros grupos ideológicamente afines para imponerse a las mayorías electorales mediante el robo en tiendas, la amenaza y el acoso a las personas, los piquetes y los destrozos en la calle o en la Universidad.

Los jueces valientes y rectos que intentan llevar sus investigaciones hasta el final son acosados y calumniados por los políticos y por los medios hasta enfermarles .  Por el contrario, ascienden y copan los puestos clave los jueces sometidos al poder político y cuya ambición está por encima de su vocación. Jueces capaces de saltarse la Constitución «porque la sociedad está cambiando», como en la sentencia del gaymonio. Jueces que no impiden el adoctrinamiento en la ideología del Poder, por medio de la sectaria Educación para la Ciudadanía. Jueces que no impiden que todos estemos obligados a pagar a los abortorios, con nuestros impuestos, el asesinato de niños no nacidos.

El relativismo moral y la ideología de género, característicos de las sectas y lobbies que controlan al Poder, y en las que el PSOE ha basado sus leyes desde 1983, parecen haber sido asumidos plenamente por la Dirección actual del PP y su Gobierno;  en el año y medio que lleva en el Poder con mayoría absoluta no ha derogado ni rectificado ninguna ley de los gobiernos Zapatero-Rubalcaba, incumpliendo así sus promesas electorales  (*) (**) (***) (****). Es más, la dependencia se acentúa con la propuesta de Gallardón para que el 100% de los nombramientos de jueces los haga el Parlamento.

Sólo una improbable catarsis del PP, con un cambio radical en su Dirección, o la creación de un nuevo partido basado en la ley natural, la verdad y la libertad podría detener este proceso degenerativo que sufre España y encauzarla en el verdadero progreso.

En cualquier caso, el funcionamiento de un país descansa finalmente en la Justicia. Todo conflicto acaba en ella, ya sea económico, social o de violencia, y todo lo importante acaba en sus altos tribunales (TC, TS, Audiencia Nacional). Sin una judicatura, fiscalía y policía independientes, ajenas a las ideologías y a la ambición desmedida, que mantengan el equilibrio de poderes, la degeneración de España no se detendrá.

Enrique Díez Coelho

Programa electoral del  PP

(*) ”Reformaremos el sistema de penas del Código Penal, introduciendo la pena de prisión permanente revisable, la posibilidad de medidas de seguridad postpenales, el cómputo de beneficios penitenciarios y una nueva regulación de multireincidencia”

(**) “Promoveremos la reforma del sistema de elección de los vocales del CGPJ para que, conforme a la Constitución, doce de sus veinte miembros sean elegidos de entre y por jueces y magistrados de todas las categorías”

(***) “Actualizaremos y agilizaremos los procedimientos de acogimiento y adopción,

garantizando siempre el interés del menor”.

(****) “La maternidad debe estar protegida y apoyada. Promoveremos una ley de

protección de la maternidad con medidas de apoyo a las mujeres embarazadas,

especialmente a las que se encuentran en situaciones de dificultad.

Impulsaremos redes de apoyo a la maternidad. Cambiaremos el modelo de

la actual regulación sobre el aborto para reforzar la protección del derecho

a la vida, así como de las menores.”