El pasado jueves 12 tuve el privilegio de participar en la tertulia organizada por HazteOir.org para la presentación del libro Compromiso y Liderazgo de Douglas Hyde*. El autor, antiguo dirigente comunista inglés y converso al catolicismo, muestra en esta obrita algunas de las técnicas utilizadas por el comunismo clásico e invita a los cristianos a aprender de ellas. Una propuesta que, como poco, no deja de ser provocativa…

Fue una gozada tener esta oportunidad de compartir mesa con personas a las que admiro mucho y de las que tanto se puede aprender: el P. Custodio Ballester, Francisco J. Contreras, Francisco Segarra, Ignacio Arsuaga y Miguel Vidal, autor del prólogo y de las notas del libro. Recomiendo ver el vídeo con sus respectivas intervenciones y el posterior debate; creo que fue muy interesante.

Por mi parte, traté de aportar lo que me ha parecido más destacable del libro y que resumo a continuación:

No creo que el lector de este libro sencillo y ameno vaya a encontrar en él una convincente descripción de lo que realmente ha sido el comunismo ni, menos aún, una imagen fiel de lo que significa el catolicismo o ser católico. No era el propósito del autor y tampoco ha sido ese el resultado.

Sí en cambio experimentará -y por eso merece la pena- una fuerte sacudida en su coherencia personal, un torpedo en la línea de flotación de la incongruencia de la vida de muchos de nosotros. Y, más aún, en el valor que realmente damos a nuestras convicciones más profundas en lo que se refiere a su dimensión social y su proyección pública

El libro es, además, una vigorosa confirmación de algo sobre lo que estamos trabajando mucho a nivel empresarial: los resultados dependen de la gente. Por eso, el liderazgo debe basarse en el conocimiento del ser humano y en el desarrollo de su potencial, de su talento.

Esto es para mí lo fundamental de «Compromiso y Liderazgo». Pero el libro presenta muchos hilos muy interesantes de los que podemos tirar.

Me quedo ahora con uno de ellos: el papel de la formación en la promoción del liderazgo social y político que tanto necesitamos.

Hyde explica muy bien el enfoque y el método formativo usado por los comunistas en su momento de mayor auge y los espectaculares resultados que consiguieron. Destaco cuatro cosas muy básicas que podemos aprender sobre este capítulo:

  • La más obvia: los líderes se pueden formar.
  • La formación tiene que ser integral, o sea, abarcar todas las dimensiones de la persona. Leemos al final del libro: «Lo que tenemos que lograr son personas completas. Personas que entiendan lo que creen, que estén profundamente comprometidas con sus creencias y que siempre intenten practicarlas en todas las facetas de su vida y en la sociedad en la que viven» (p. 147).
  • La formación del líder es una formación para la acción. Es decir, para el compromiso personal, para el testimonio de vida y para una acción social y política coherente y eficaz. El por qué, lo explican muy bien tanto Douglas Hyde como Miguel Vidal en su Prólogo.
  • Y cuarto: hay que utilizar las metodologías formativas más adecuadas, sobre todo por su capacidad para hacer a la persona protagonista de su propia formación, que la anime al autodesarrollo y que consiga obtener todo lo mejor de cada uno. Las posibilidades en este sentido son hoy infinitas, sin necesidad de pensar en cosas complicadas ni caras.

La pregunta es si los que nos sentimos comprometidos con la propuesta política del humanismo cristiano, los que aspiramos a una profunda regeneración de España a través de los Valores verdaderos, ¿estamos teniendo en cuenta estas ideas sobre la formación de líderes?

Personalmente, no sé hasta qué punto. Pero en todo caso, pongámonos manos a la obra; cuanto antes, mejor. Lo que redunde en bien de cada uno de los seres humanos es irrenunciable.

Jaime Urcelay

http://jaimeurcelay.me/

*Edición de HazteOir.org, Madrid, 2014, 147 páginas.

El vídeo completo de la tertulia puede verse pichando aquí.