pecesPeces Barba es uno de los más genuinos representantes del socialismo español; de este socialismo extremo (o «la Siniestra», como me parece más apropiado llamarlo), obsesionado por conseguir rápidamente y «como sea» su objetivo básico: inculcar su ideología hedonista y contranatura en la juventud, fruto del retrógrado Mayo del 68 (aquella siniestra revolución que, ante el éxito del mundo occidental y el fracaso del socialismo real, inventó un abyecto sustituto del marxismo, antes de que éste fuera enterrado en el 89) . La Siniestra que domina España no tiene escrúpulos en utilizar la mentira, la amenaza, la violencia y la compra de voluntades para lograr su objetivo. Le repele la verdad, la excelencia, el progreso. Rema en sentido contrario de la evolución natural. Promueve la degradación, la «animalización» del pueblo, como en los peores tiempos de la decadencia del Imperio Romano o de Sodoma y Gomorra (otro buen ejemplo de  decadencia, en este caso intelectual, es la irracional Torre de Babel del Senado).

La Siniestra maneja con gran habilidad los medios para conseguirlo: el fundamental es el control férreo de la Justicia, que es la base en que se asientan los demás: Control casi absoluto de los medios de comunicación, injerto de sus lobbies adictos en las áreas claves del Poder (en especial, en Educación y en Cultura), compra de voluntades a través de las subvenciones (lo que, además, sirve para fomentar la pereza, la desidia y la mediocridad), y legislación sectaria.

El resultado históricos de estas políticas es la supresión de las libertades individuales, el silencio del disidente y la implantación del pensamiento único, en la línea del leninismo, del Mein Kampf, del Libro Rojo de Mao, o de los Jemeres Rojos de Camboya. Todos los socialismos reales han utilizado, y siguen utilizando, la amenaza, la violencia y la mentira para conseguir sus fines «como sea», eliminando a los colectivos que les estorban, como hizo el socialismo español en la década de 1930. Y la Siniestra española actual, como su predecesora, sigue esa línea, por ejemplo, reventando conferencias, agrediendo a quien no traga, promoviendo el aborto o favoreciendo el terrorismo.

Por eso dice Peces que «el TS se ha impuesto», mintiendo porque sabe que la sentencia rechaza el adoctrinamiento. Por eso engaña diciendo que «la religión es obligatoria», cuando sabe que es voluntaria. Por eso amenaza vilmente a los niños con su graduación. Por eso Peces odia el cristianismo y trata de eliminarlo.

Por eso Peces se prestó con tanta satisfacción al silenciamiento de la AVT, de las víctimas del terror socialista porque ETA, como bien sabe Peces, es fundamentalmente una versión radical del socialismo y por ser siniestra no tiene escrúpulos; por eso el  jefe de Peces permite, si es que no promueve, los chivatazos a ETA y considera hombres de paz a los terroristas y los libera; por eso callaron a las víctimas, para que no clamaran porque saliera a la luz la verdad sobre la auténtica trama del 11-M y se hiciera justicia a los verdaderos culpables.

Enrique Díez