Estimado señor Monago:

Acabo de saber que le han concedido un premio Orgullo LGBT del colectivo Transexualia «a la implicación política». Enhorabuena. Puede estar usted muy orgulloso de ello.

Dice la noticia que está usted muy implicado en ayudar a un colectivo discriminado. Y eso está muy bien, si el colectivo estuviese verdaderamente discriminado. Mencionan, en la noticia que ha llegado a mis manos, que permite las técnicas de reproducción asistida a todos, con independencia de su opción sexual. Todos tienen derecho a tener hijos, como a tener mascotas. O un coche. Supongo que está convencido de que los niños no tienen derecho a un padre y una madre. A un hogar biológico. Enhorabuena por eludir una discriminación, no social sino biológica. La biología es muy tonta y muy discriminadora, evidentemente.

La noticia olvida los fondos públicos asignados a una fiesta denominada «Palomos Cojos» para que el colectivo discriminado celebre, con el dinero de todos, su opción sexual. Yo se lo recuerdo. Enhorabuena, Seguro que no había mejor utilización para unos fondos públicos.

También aparece mencionado que está comprometido a legislar en favor de la igualdad de heterosexuales y LGBT. La verdad es que yo creía que todos éramos personas y que teníamos los mismos derechos. Es más, creía que la Constitución lo reflejaba y que, si se daban casos evidentes de discriminación, la legislación amparaba ya al discriminado. Pero no, nuestra democracia y nuestra igualdad eran falsas y necesitan de muletas para poder andar.

Tras una nueva felicitación por su extrema sensibilidad, quiero hacerle una serie de consideraciones que debería tener presentes cuando comience a legislar a favor de ese colectivo discriminado.

La primera es que, tras diversas celebraciones que destacan el orgullo de una elección sexual, o una forma de vida según otros, siempre financiada con fondos públicos y tras la concesión de premios y aplausos a diversos políticos, entre ellos usted, una amplia parte de la población no comprende dónde está la discriminación que dice sufrir ese colectivo.

Entiéndame, debería explicarnos esa discriminación que tanto dinero nos cuesta y tantas ventajas aporta a los colectivos que le premian por las nuevas prebendas que de usted esperan. España es el país más Gayfriendly según la última encuesta de Pew Research Center http://www.pewglobal.org/2013/06/04/the-global-divide-on-homosexuality/ cuyo enlace a un resumen le adjunto. Muchos ciudadanos no vemos la necesidad de nuevas normativas que amparen a un colectivo al que, cada vez sentimos más privilegiado. Infinidad de famosos salen del armario. No pasa nada. ¿De verdad están discriminados? ¿Quién los discrimina? ¿Cuándo? ¿Dónde?

La segunda consideración es que se han aprobado legislaciones en diversas CCAA en las que, bajo la intención de eliminar discriminaciones inexistentes de lesbianas, gays transexuales y bisexuales, se les aplican una serie de discriminaciones positivas que los convierte en un colectivo privilegiado en los más diversos ámbitos mientras se vulneran los derechos humanos fundamentales del resto de la población. Parece que a los políticos deslumbrados por la igualdad no se les ocurre que la discriminación positiva de un colectivo cercena la libertad del resto y derechos básicos como son el derecho a la libre opinión y expresión, el derecho a la libertad religiosa, el derecho de los padres a la educación de sus hijos, el derecho a la igualdad de posibilidades en el trabajo…

Y la noticia que leo dice que usted va a tramitar una ley de igualdad para quienes ya son iguales, y que lejos de igualar, discrimina. Porque, y eso han de tenerlo en cuenta los políticos deslumbrados por la igualdad, la ley ha de amparar a todos y castigar las conductas punibles sin eliminar derechos fundamentales.

Me temo que, con tanto halago y tanto premio se le han olvidado algunos detalles que paso a recordarle.

Las personas que podríamos votarle, sr. Monago, no discriminamos a nadie, ni incitamos al odio contra esos colectivos que le halagan, pero nos tememos que, con esa extraña disculpa y esgrimiendo el premio «a la implicación política» se dispone usted a vulnerar nuestros derechos en favor de un colectivo mimado y polisubvencionado.

Usted debe legislar para toda la población, no para sus votantes ni para unos colectivos que sólo representan a una parte de los homosexuales, lesbianas, transexuales y bisexuales.

Es necesario diferenciar entre opinar e incitar al odio y la violencia, entre ser gay y merecer por encima de otros un puesto de trabajo, entre elegir unas práctica sexuales e invadir las aulas de los menores para explicarles esas prácticas bajo el paraguas de que deben ser admitidas y aplaudidas por todos.

¿Le parece a usted que un colectivo que hace fiestas públicas y da premios a presidentes de autonomías con la colaboración de delegados de gobierno, está discriminado? Por favor, vuelva a la realidad. No nos quite derechos fundamentales para proteger a un colectivo hiperprotegido.

Por una legislación semejante a la que, de usted, esperan sus «premiadores», una persona se enfrenta a la cárcel por opinar sobre el colectivo privilegiado. Esta carta podría ser constitutiva de un delito de homofobia por decir simplemente la verdad.

No albergo gran esperanza respecto a los políticos que hace tiempo que perdieron los principios por los que les votaban los ciudadanos pero, a lo mejor, usted no es de esos.

Alicia V. Rubio Calle