PilarBienvenida, Pilar: ayer vistes la luz por primera vez. Tu llegada a este mundo ha sido esperada por muchos con una gran ilusión. En tu casa, tus padres y seis hermanos vivían este Adviento de manera especial. Han preparado el Belén, recordando los avatares de Jose y María preparando la llegada del Niño Jesús. Y en tu casa, tus padres, preparaban todo para que a tu llegada, que parecía adelantarse, todo estuviera preparado. Ha sido un Adviento especial, rememorando la historia de la Sagrada Familia en tu propia casa. La noche anterior a tu nacimiento, tus hermanos nerviosos e ilusionados, deseaban que llegaras pronto. Tu madre, emocionada nos llamaba a muchas amigas para decirnos cuanto nos quería. Y has venido ya. Cuando ayer nos llegó la noticia de tu llegada, yo me sentía como los pastores de Belén cuando recibieron la noticia del Nacimiento de Jesús. Me embargó la emoción y deseaba ir a verte. Pero no pude. Por eso hoy, quiero darte especialmente la bienvenida con mis palabras. Te encuentras ya en un mundo en el que tu llegada contrasta con la intención de legalizar la matanza de muchos como tu eras ayer. ¿Te imaginas? ¿Qué te diferencia hoy de ayer? Pero así esta la sociedad, un poco locos, endemoniados, y bajo una palabrería engañosa, totalmente equivocados. Aunque no quiero asustarte, te advierto que serás perseguida, coartada de tu libertad, te querrán contar barbaridades disfrazándolas de verdad, porque como te digo, el mundo se esta volviendo loco. Pero yo puedo asegurarte que tus padres, tus seis hermanos que te esperan en casa y otros cuatro que desde el cielo velan cuidadosamente por vosotros, y muchos amigos de tus padres, no vamos a dejar que te dañen. No te aseguro sin embargo que no sufras, pero desde luego, sabrás que el sufrimiento forma parte de la vida y tiene su sentido. ¿Acaso fue fácil tu llegada? Sin embargo, ese sufrimiento momentáneo que sentiste cuando desapareció el medio en el que has pasado este tiempo anterior y tenias que buscar «una salida» se convirtió después en lo mas agradable: los brazos de tu madre. Y así será en adelante, los brazos de mamá y papá te abrazarán siempre que necesites. Y por encima de todo el engaño y falsedad que quieran imponer los gobernantes, aprenderás que existe la Verdad Absoluta, el Bien y la Belleza todo ello como expresión máxima del Amor Divino.

Bienvenida, Pilar.

María Jesús Aranda