Leire Pajín, secretaria de organización del PSOE, y Eduardo Madina, secretario general del grupo parlamentario socialista en el Congreso de los Diputados, nos regalan una vez más la evidencia de lo que a veces no queda lo suficientemente explícito para muchos: la existencia de un proyecto ideológico de transformación de España. En la recién celebrada Escuela de Verano de la socialista Fundación Jaime Vera, en Galapagar (Madrid) hicieron, entre otras muchas, las siguientes afirmaciones:

  •  “Todo pasa por más derechos civiles”,
  • Necesitamos leyes “que hagan pedagogía y que cambien tendencias sociales”,
  • “Es el tiempo de las ideologías, más que nunca”, en la que el PSOE se considera mejor colocado que nadie “entre otras cosas porque nosotros tenemos la ventaja de que no nos pesan ni dioses, ni banderas ni religiones”.
  • Citaron como prioridades del PSOE la aprobación este otoño de la nueva ley del aborto y la ley de libertad religiosa, que supondrá “un claro avance de la laicidad” en España. Leyes que el PP, si alcanza el poder “no podrá tocar”.

Es necesario que la razón vuelva a la arena política. No es admisible que las izquierdas neo progres vuelvan a condenar a nuestras sociedades occidentales, comenzando por España, al reduccionismo ideológico. La ideología, señores socialistas, reduce el ángulo de visión de cualquiera, pasando cualquier interpretación de la realidad por un reducido prisma que lo explica todo. Pajín y Madina son víctimas de su propia ideología, y cualquiera que los escuche desde fuera de su círculo de convencidos es capaz de desmontar en dos líneas las aberraciones que profieren. Las ideologías son todas, inevitablemente, excluyentes. El tiempo de las ideologías ya ha pasado, Sr. Madina, y se llevó por delante a millones de personas.

No necesitamos diputados y gobernantes que hagan pedagogía con las leyes hacia no sé qué “mundo feliz”, ni que se inventen nuevos derechos que oculten la muerte del hombre, ni que nos impongan sus dioses o banderas, ni que nos digan lo que tenemos que pensar desde las pantallas del “Gran hermano”. Necesitamos diputados y gobernantes que estén dispuestos a dejarse sorprender por la realidad, que se vuelquen en comprenderla para mejorarla – reconociendo que la verdad siempre es previa a sus ideas-, y que busquen ante todo el bien común. El de las personas, el de las familias, el de todos. Por favor, Sr. Madina, Sra. Pajín (o pajina, la pobre está obsesionada por el género de las palabras), no se empeñen en salvarnos de la realidad. Simplemente trabajen por España, por ésta, no por una soñada por ZP a pesar de los españoles.

Fabián Fernández de Alarcón