En este primer día del año, el equipo de Profesionales por la Ética desea de corazón a todos un feliz y fructífero año 2013, en el que unidos nos esforcemos por construir la Paz que necesitamos. Queremos con ello también hacernos eco del mensaje de Benedicto XVI para la 46ª Jornada Mundial de la Paz que hoy celebramos y cuyo título es precisamente “Bienaventurados los que trabajan por la paz”.

Un mensaje valiente, claro y directo, que nos interpela a todos:

Jesús es nuestra paz, nuestra justicia, nuestra reconciliación (cf. Ef 2,14; 2Co 5,18). El que trabaja por la paz, según la bienaventuranza de Jesús, es aquel que busca el bien del otro, el bien total del alma y el cuerpo, hoy y mañana. A partir de esta enseñanza se puede deducir que toda persona y toda comunidad –religiosa, civil, educativa y cultural– está llamada a trabajar por la paz. La paz es principalmente la realización del bien común de las diversas sociedades, primarias e intermedias, nacionales, internacionales y de alcance mundial. Precisamente por esta razón se puede afirmar que las vías para construir el bien común son también las vías a seguir para obtener la paz.”

Una invitación, al cabo, que insta a cada persona, a cada grupo, a cada comunidad y nación a trabajar por la paz, y a la que también nosotros como asociación civil nos nos sentimos llamados para seguir colaborando con ese reinado de paz que supone el trabajo por el bien común al que se refiere constantemente el Papa.

El mensaje de la Jornada Mundial de la Paz no podía omitir atentados graves contra la paz como son los conflictos aún en curso y las amenazas de guerra, la creciente desigualdad entre ricos y pobres, las diversas formas de terrorismo y delincuencia internacional, los  fundamentalismos y fanatismos, pero también los atentados contra la vida y los derechos fundamentales:

Auténticos trabajadores por la paz son, entonces, los que aman, defienden y promueven la vida humana en todas sus dimensiones: personal, comunitaria y transcendente. La vida en plenitud es el culmen de la paz. Quien quiere la paz no puede tolerar atentados y delitos contra la vida. (….) Tampoco es justo codificar de manera subrepticia falsos derechos o libertades, que, basados en una visión reductiva y relativista del ser humano, y mediante el uso hábil de expresiones ambiguas encaminadas a favorecer un pretendido derecho al aborto y a la eutanasia, amenazan el derecho fundamental a la vida.”

También el Papa hace extensivo su mensaje a la realidad social y económica, entrando a fondo en la crisis económica y humana:

 “Uno de los derechos y deberes sociales más amenazados actualmente es el derecho al trabajo. A este propósito, reitero que la dignidad del hombre, así como las razones económicas, sociales y políticas, exigen que “se siga buscando como prioridad el objetivo del acceso al trabajo por parte de todos, o lo mantengan”[4]. La condición previa para la realización de este ambicioso proyecto es una renovada consideración del trabajo, basada en los principios éticos y valores espirituales, que robustezca la concepción del mismo como bien fundamental para la persona, la familia y la sociedad. A este bien  corresponde un deber y un derecho que exigen nuevas y valientes políticas de trabajo para todos.

También la estructura natural del matrimonio debe ser reconocida y promovida como la unión de un hombre y una mujer, frente a los intentos de equipararla desde un punto de vista jurídico con formas radicalmente distintas de unión que, en realidad, dañan y contribuyen a su desestabilización, oscureciendo su carácter particular y su papel insustituible en la sociedad.

Estos principios no son verdades de fe, ni una mera derivación del derecho a la libertad religiosa. Están inscritos en la misma naturaleza humana, se pueden conocer por la razón, y por tanto son comunes a toda la humanidad.”

Y nos propone vías de trabajo real y efectivo por esa paz que está implícita en el bien común y en ese trabajo en defensa de la promoción y defensa de la verdadera dignidad humana que en Profesionales por la Ética, con humildad pero con determinación. queremos también hacer nuestras:

“Para salir de la actual crisis financiera y económica –que tiene como efecto un aumento de las desigualdades– se necesitan personas, grupos e instituciones que promuevan la vida, favoreciendo la creatividad humana para aprovechar incluso la crisis como una ocasión de discernimiento y un nuevo modelo económico dentro de la actividad económica. (…) el que trabaja por la paz se configura como aquel que instaura con sus colaboradores y compañeros, con los clientes y los usuarios, relaciones de lealtad y de reciprocidad. Realiza la actividad económica por el bien común, vive su esfuerzo como algo que va más allá de su propio interés, para beneficio de las generaciones presentes y futuras. Se encuentra así trabajando no solo para sí mismo, sino también para dar a los demás un futuro y un trabajo digno.”

Para leer el texto completo del Mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz 2013, pinchar aquí.