Como ya hicimos en la inolvidable JMJ de Madrid 2011(a la que dedicamos una docena de entradas , esta fue la última) haremos en este blog una breve crónica del encuentro mundial de jóvenes en Río de Janeiro. Es una deuda que tenemos con la Iglesia católica (somos una asociación civil de inspiración humanista cristiana, con el sucesor de Pedro (como católicos) y con las JMJ en particular, dado que se encuentran en el ADN de nuestro origen.

Para hablar de la JMJ de Río de Janeiro, nada más oportuno que recordar el anuncio realizado por Benedicto XVI en Cuatro Vientos y la alegría de los numerosos brasileños presentes por recoger el testigo del encuentro. Posteriormente, Benedicto XVI difundió un mensaje de convocatoria de esta XXVIII JMJ invitando a los jóvenes del mundo a este encuentro. Concretamente, les señalaba la figura de Cristo Redentor, la célebre estatua que, en palabras del Papa,  simbolizaba el abrazo de Cristo a cuantos acuden a él: «su corazón representa el inmenso amor que tiene por cada uno de vosotros (…). Dejaos amar por Él y seréis los testigos que el mundo tanto necesita».

En su carta de convocatoria, Benedicto XVI también planteaba a los jóvenes un ambicioso reto: «sois vosotros los que vais a recoger la antorcha de manos de vuestros mayores y a vivir en el mundo de las más gigantescas transformaciones de la historia».

Y llego el día D y otro Papa, Francisco, el primer americano que llega a la silla de Pedro, llegó a Brasil para asistir al encuentro. Sin oro ni plata, como anunció ante la presidenta. Con sus gestos cercanos y su discurso provocativo. En el Santuario de Nuestra Señora de Aparecida celebró la Santa Misa y no decepcionó en la homilía. Profundamente mariano, como demostró tras su elección, el Papa argentino acude sencillamente a la Madre a pedir ayuda para transmitir a los jóvenes «los valores que los hagan artífices de una nación y de un mundo más justo, solidario y fraterno». Y luego resumió las actitudes del cristiano en tres:

  • Mantener la esperanza. Ante el desaliento que podría haber en la vida, en quien trabaja en la evangelización o en aquellos que se esfuerzan por vivir la fe como padres y madres de familia, quisiera decirles con fuerza: Tengan siempre en el corazón esta certeza: Dios camina a su lado, en ningún momento los abandona. Nunca perdamos la esperanza. Jamás la apaguemos en nuestro corazón.
  • Dejarse sorprender por Dios. Dios guarda lo mejor para nosotros. Pero pide que nos dejemos sorprender por su amor, que acojamos sus sorpresas. Confiemos en Dios.
  • Vivir con alegría. El cristiano es alegre, nunca triste. Dios nos acompaña. Tenemos una Madre que intercede siempre por la vida de sus hijos (…) El pecado y la muerte han sido vencidos.

Y eso fue. Mientras, miles de jóvenes escuchaban a ratos, aplaudían o cantaban. Primer acto masivo de Francisco en la JMJ 2013. Seguiremos informando.

Teresa García-Noblejas