Jaime UrcelayHoy, 31 de julio, Profesionales por la Ética finaliza oficialmente el curso 2009/2010 para dar paso a unos días de vacaciones que todos necesitamos. Con este motivo y para intentar trazar un balance de lo que ha sido este año hemos conversado con Jaime Urcelay, Presidente de Profesionales por la Ética.

A lo largo de la entrevista, Urcelay repasa los principales logros del curso que ahora se cierra, tanto en lo que se refiere a los proyectos y actividades llevados a cabo como al propio desarrollo interno de nuestra red cívica de servicio al bien común.

P. ¿Puedes darnos una perspectiva general de lo que ha representado el curso 2009/2010 para Profesionales?

España -y Occidente en general-  está atravesando un momento extraordinario de su historia y nosotros, hace ahora dieciocho años, decidimos ser modestos protagonistas de esa historia, en lugar de dormir al lado de ella. En este sentido, el curso 2009/2010 ha sido un año apasionante… e intenso.

En lo más visible, el proceso de reingeniería social de signo relativista que lidera Zapatero se ha radicalizado aun más y esto ha hecho más evidente la situación de emergencia cultural y educativa en la que nos encontramos desde hace muchos años. Esta emergencia nos reafirma en la misión de proponer en el espacio público el verdadero rostro del hombre y de defender, con formas nuevas e inteligibles, su dignidad inviolable y sus derechos fundamentales, cuestionados cada vez en más frentes.

La participación social, en forma de grupos de pensamiento y acción, es una de las grandes claves de esta encrucijada y es ahí donde nosotros tratamos de estar, con una posición que va madurando día a día y que consigue, de manera efectiva, frutos para el bien común. Estoy convencido, además, de que nuestra acción, con la de otros muchos, es generadora de esperanza para una sociedad que poco a poco va despertando de su letargo y que no está dispuesta a dejarse arrollar por un poder con pretensiones totalitarias.

P. ¿Qué destacarías en particular?

Sin quitar valor a otras líneas de trabajo y otros proyectos, creo que lo fundamental ha sido la actividad de afirmación de la libertad de educación de los padres -este año hemos lanzado la campaña «Haz volar la libertad de educación»-  y de defensa del derecho de la vida. La ley del aborto y su capítulo educativo suponen un gravísimo retroceso legal para la dignidad humana y la libertad en España, pero paradójicamente hay muchas evidencias de que la responsabilidad social y la cultura de la vida están avanzando. La resistencia social, por ejemplo, a la aberración del aborto y la violencia que éste supone contra la mujer es hoy más vigorosa que hace tan sólo unos años. Las grandes movilizaciones cívicas, iniciadas el 29 de marzo de 2009 y que culminaron en las concentraciones de 17 de octubre de 2009 y 7 de marzo de 2010, así lo demuestran. El impacto y el dinamismo de «Derecho a Vivir», la plataforma social a la que estamos adheridos, es otra razón para creer que este es un pueblo de vida y no de muerte.

P. ¿Cómo valoras el desarrollo interno de Profesionales este año?

Queda muchísimo camino por recorrer, pero nuestra red no ha parado de fortalecerse, gracias al apoyo de mucha gente que aprecia nuestra propuesta y a un equipo comprometido, generoso y muy orientado al reto.

No puede perderse de vista que Profesionales por la Ética está basada exclusivamente en el voluntariado de sus socios y colaboradores. Esto a veces puede parecer una limitación y, sin embargo, un año más hemos verificado que esa opción representa un potencial enorme. Por eso seguimos empeñados en cultivar, como núcleo diferencial de nuestro enfoque, la idea de servicio independiente,  desinteresado y gratuito al bien común.

P. Pero este año no han faltado precisamente dificultades…

R. Nunca van a faltar las adversidades. Y cuanto más hagamos, más problemas. A lo largo de este curso hemos vivido momentos de mucha complejidad,  con situaciones dolorosas no siempre fáciles de comprender y discernir. Lo importante es superarlos y aprender. Personalmente me han servido para entender mejor que la línea que divide entre el bien y el mal no separa a las personas entre buenas y malas, sino que atraviesa el corazón mismo de cada uno de nosotros. Esta es una realidad radical. Pero también que junto a ella hay otra verdad no menos radical: la posibilidad siempre abierta de sanación por la misericordia y el perdón.

P. Volviendo otra vez a los proyectos y las líneas de actividad, el grupo de trabajo sobre eutanasia era uno de los desafíos para este curso. ¿Objetivo cumplido?

R. Uno de los logros más significativos de este curso ha sido la consolidación del grupo de trabajo del Proyecto «Cuidarles, no matarles», dedicado al tema de la eutanasia y el suicidio asistido. Sus integrantes son profesionales muy comprometidos en el estudio y seguimiento de estos complejos atentados contra la vida que, a través de la legislación autonómica, la manipulación del lenguaje  y la apelación a un cierto «emotivismo», se están  introduciendo poco a poco en la opinión pública. El grupo se ha propuesto, además, desarrollar alternativas positivas a la eutanasia que respeten la muerte natural y la dignidad del paciente en todo momento.

Fruto de su esfuerzo fue nuestra comparecencia en el Parlamento andaluz en septiembre de 2009 con ocasión de los debates de la ley de «derechos y garantías de la persona en el proceso de la muerte» y algunas de las denuncias que hemos realizado a lo largo de los últimos meses ante la opinión pública. La contribución de este grupo de trabajo puede ser muy importante en el futuro.

P. La lucha de los padres frente a EpC justifica un balance especial…

R. Sin duda. La resistencia de los padres frente a EpC es una gesta por la libertad cuya fecundidad es evidente y que algún día terminará de reconocerse como merece. Al día de hoy son muchos los que, por fidelidad a su conciencia, mantienen a sus hijos fuera de clase o siguen litigando en los tribunales y por nuestra parte estamos tratando de que no les falte el apoyo profesional y humano que necesitan, bien sea directamente o a través de las plataformas de padres que nos lo piden.

En septiembre de 2009 presentamos nuestra visión de esta importante batalla en el libro «¡Ni un paso atrás!», que se agotó en apenas unos días. Desde entonces no han parado de sucederse hechos que justificarían un nuevo libro. Las casi 300 sentencias favorables del TSJ de Castilla y León, conseguidas a partir del 24 de septiembre de 2009 gracias al ejemplar compromiso de los padres, las plataformas y los abogados castellano-leoneses, supusieron un nuevo motivo de esperanza para que el conflicto se pudiera zanjar en los tribunales nacionales. Desgraciadamente, se frustró de nuevo en el Tribunal Supremo el pasado 21 de abril. Pero un número importante de padres están perseverando en la lucha y ahora los ojos están puestos en los Tribunales de Madrid  -que aun no se han pronunciado- , en el Constitucional y, sobre todo, en Estrasburgo.

P. A algunos ha llamado la atención que la presencia de Profesionales por la Ética en foros internacionales es cada vez más importante. ¿A qué se debe?

R. Llevamos algunos años moviéndonos en este terreno, que estratégicamente es crucial. Este año hemos cosechado frutos muy significativos. El apoyo de todo tipo, por ejemplo, a las primeras demandas de los padres por EpC en Estrasburgo, presentadas el 19 de marzo de este año, supuso para el equipo de Profesionales un esfuerzo considerable, pero representa un gran paso para la defensa de los derechos fundamentales que están siendo agredidos en España. La presencia de nuestra delegación, por segunda vez, en el Parlamento de Bruselas el pasado 29 de junio o el lanzamiento de la red europea por la libertad de educación son también hitos importantes. Y estamos ya trabajando en nuevos avances para los próximos meses. En este ámbito hay que destacar también los acuerdos de colaboración alcanzados con ADF y ECLJ. Están funcionando muy bien y estamos tratando en estas semanas de ampliarlos a otras entidades y personas.

P. ¿Optimista para la vuelta de vacaciones?

R. Eduardo, uno de los motores de nuestro equipo, siempre nos insiste en que «lo mejor está por llegar». ¿Por qué no?