La propuChismesesta viene del padre Raniero Cantalamessa: en muchos ambientes de convivencia  -y también en la Iglesia-  debería ponerse un cartel que dijera «¡Aquí no se hacen chismes!».

La sugerencia, hecha ante Benedicto XVI y sus colaboradores de la Curia Romana y divulgada por Zenit*, puede de primeras sonar a broma pero la verdad es que señala directamente a un asunto serio en el que casi todos tenemos mucho que corregir, como es el de los juicios recíprocos.

«El hecho de juzgar, aclaró el fraile capuchino en su predicación, no es en sí algo malo,  lo que es malo es el veneno que inocula nuestro juicio.  (…) Minimizar debe ser nuestro verbo preferido en las relaciones con los demás: minimizar nuestras virtudes y los defectos de los demás. ¡No minimizar nuestros defectos y las virtudes de los demás, como en cambio hacemos a menudo, que es la cosa diametralmente opuesta!».

El chisme «parece haberse convertido en algo inocente, en cambio es una de las cosas que más contaminan la convivencia -aseguró-. No basta con no hablar mal de los demás; es necesario además impedir que otros lo hagan en nuestra presencia, hacerles entender, quizás silenciosamente, que no se está de acuerdo».

«En muchos locales públicos, concluyó Cantalamessa, antes se ponía: ‘Aquí no se fuma’, o también, ‘Aquí no se blasfema’. No estaría mal sustituirlas, en algunos casos, con el escrito: ‘¡Aquí no se hacen chismes!'».

Por la transcripción, Jaime Urcelay

*Puede leerse la predicación del padre Cantalamessa en

http://www.zenit.org/article-38893?l=spanish