A la atención de los magistrados que, en sus sentencias sobre objeción a EpC, aconsejaron a los padres que denunciaran libros, profesores y maestros.

Tribunal Supremo, Sala Tercera de lo Contencioso-Administrativa

Madrid

Muy señores míos:

Sólo dos líneas para hacerles saber que han dejado indefensos a aquellos padres cuyos hijos estudian en colegios públicos o concertados donde se les explica y alecciona sobre temas que están en el borde de la legalidad y que entran de lleno en la esfera privada, aunque salgan en televisión. La tele la apagan si quieren, lo otro se lo tragan porque es del colegio.

Con su deficiente y ambigua sentencia, pactada con no se sabe quien, han dado un pésimo ejemplo. Los padres no quieren significarse. No van a denunciar: ya son los raritos y no quieren más represalias. Así que todos callados y a intentar conseguir plaza en un colegio concertado que les guste, si existiera en su zona y hubiera plaza para ellos. Y el que no lo consiga, ajo y agua.

Esto lo sufren como siempre los más pobres, en el sentido material y cultural, que no en el moral. Gente que no puede elegir colegio, que no ha escrito nunca una carta al director pero que quieren una vida un poco más buena y sana para sus hijos. Gente que ha llorado de impotencia pero que no se ha atrevido, por miedo a las represalias, a que su nombre salga ni siquiera en una denuncia a la Dirección Territorial de Educación.

Esta carta está escrita desde la indignación de ver cómo han dejado “casi” indefensos a unos cuantos padres y de los sinsabores del día a día de los padres objetores…. Pero como dice mi hija pequeña: “Mama Dios que lo ve todo sabrá quién dice la verdad y quien lo ha hecho bien”.

Espero que el Tribunal Constitucional les dé “pal pelo”. Entre tanto, no lo duden, vamos a seguir defendiendo a capa y espada las libertades y derechos fundamentales de esos padres a los que han dejado Vds. a los pies de los caballos.

Ángeles Eyries García de Vinuesa