Estoy ordenando algunos cuadernos y notas sobre temas varios relacionados con la actualidad de la Iglesia y me he topado con las homilías y mensajes de Benedicto XVI con motivo de la Navidad: alocuciones, mensajes de Navidad, homilías en la Misa de Nochebuena.

Podría parecer que no hay nada nuevo que el Papa pueda decir sobre la Navidad. Y en cierto modo, es verdad. ¿Qué puede decir un pontífice europeo al mundo cristiano sobre el Nacimiento del Señor, sin decepcionarle? Y sin embargo, Benedicto XVI no da nada por supuesto y reitera una y otra vez lo esencial. Es una catequesis permanente sobre este magno acontecimiento, especialmente dirigida a los que ven en la Navidad una rutina vacía, un acto social insufrible y un gasto inasumible. O simplemente un peñazo en el que hay que alegrarse porque lo ordena la convención social.

Abantos 063

He aquí alguna de las frases entresacadas del mensaje de Navidad del 2009:

  • Hoy brillará una luz sobre nosotros, porque nos ha nacido el Señor
  • La luz de la primera Navidad fue como un fuego encendido en la noche.
  • Es la historia de la Iglesia que comienza su camino en la gruta pobre de Belén, y a través de los siglos se convierte en Pueblo y fuente de luz para la humanidad.
  • Dondequiera que haya un «nosotros» que acoge el amor de Dios, allí resplandece la luz de Cristo, incluso en las situaciones más difíciles.
  • Como María, la Iglesia no tiene miedo, porque aquel Niño es su fuerza. Pero no se lo guarda para sí: lo ofrece a cuantos lo buscan con corazón sincero, a los humildes de la tierra y a los afligidos, a las víctimas de la violencia, a todos los que desean ardientemente el bien de la paz.
  • El «nosotros» de la Iglesia vive donde nació Jesús, en Tierra Santa, para invitar a sus inalienables de cada persona y a su desarrollo integral, anuncio de justicia y hermandad, fuente de unidad.

Probablemente, mañana y pasado Benedicto XVI volverá a repetir mensajes similares. Para recordar que en Belén estábamos todos y cada uno de los seres humanos, especialmente los pobres, los abandonados, los afligidos, los que pasan solos la Navidad. Los pastores que precedieron a los reyes, a los sabios y a los poderosos. Porque eran humildes y sencillos, la gente zafia de la época. En algunos lugares del mundo no es posible celebrar la Navidad porque los cristianos son perseguidos, acosados y encarcelados. O incluso asesinados. En esos sitios está presente la Sagrada Familia, que tuvo que salir huyendo. Los cristianos perseguidos son los inocentes que sufren la matanza, física o moral, de nuestro tiempo. También está presente Belén en los niños a los que no se les permite nacer, aunque estaban de camino y Dios había pensado en ellos desde toda la eternidad.

El Niño Jesús nace, sobre todo, en los pesebres, donde no hay nada de nada, pero hay un poco de amor, de acogida. Sólo un lugareño que le ofrece, de mala gana, una cuadra, al calor de los animales. En otros lugares, la Sagrada Familia no encuentra sitio. Hay demasiadas cosas, regalos carísimos e inútiles para esconder la falta de amor y el exceso de prepotencia; demasiado ruido. Hay rencores, odios, animadversiones, amarguras que afloran en Navidad. Conceder importancia a cuestiones menores (comida, regalos) abandonando las esenciales (la caridad, expresión de la presencia de Dios).

En cambio, el Niño Jesús nace, sin duda, en los hogares en los que se recibe los hijos (a los perfectos y a los disminuidos), en los que se acoge a los enfermos, ancianos y familiares  insoportables. Aunque la cena sea una sopa de sobre y el calor lo proporcionen asnos y mulas.

Y es que el nacimiento de Dios, su irrupción en nuestra historia universal y personal, sólo puede entenderse, dice Benedicto XVI, desde la humildad. Desde la nada. Por eso los pastores, la escoria de la sociedad de la época (analfabetos, pobres y sencillos, ingenuos) nos han precedido en la contemplación del misterio más grande de la Historia de la humanidad.

Feliz y santa Navidad.

Teresa García-Noblejas

La fotografía es de Eduardo González, el mejor fotógrafo de nuestro tiempo, fichado en exclusiva por Profesionales por la Ética.