El nuevo Comité de Bioética de España acaba de empezar su andadura y no le va a faltar trabajo. Formado por 12 personalidades de perfil científico y académico de primer nivel (4 catedráticos, 2 médicos, 5 profesores universitarios y 1 fiscal), está encargado de emitir informes, propuestas y recomendaciones para los poderes públicos de ámbito estatal y autonómico en asuntos con implicaciones médicas relevantes o sobre materias relacionadas con las implicaciones éticas y sociales dela Biomedicina y las Ciencias dela Salud, establecer los principios generales para la elaboración de códigos de buenas prácticas de investigación científica.

Para Teresa García-Noblejas, secretaria general de Profesionales por la Ética, solo en el apartado de informes, propuestas y recomendaciones, el nuevo Comité de Bioética tiene al menos estas tareas que abordar:

1.   Revisar y recomendar las modificaciones oportunas de las leyes autonómicas que regulan los derechos de las personas al final de su vida de Andalucía y Aragón con el fin de eliminar las prácticas eutanásicas. Concretamente, ambas normas recogen el «derecho a la sedación terminal» por encima de la buena práctica médica y la adecuación terapéutica. Así mismo, las citadas leyes establecen la obligación, para el médico, de limitar las medidas de soporte vital cuando lo estime necesario (o lo soliciten pacientes o familiares) para evitar la «obstinación terapéutica»; sin embargo, al no diferenciar las medidas extraordinarias de soporte vital (ventilación mecánica) de los cuidados básicos (ordinarios) como la hidratación y nutrición, el médico puede estar obligado a privar de agua y alimentos a un enfermo provocando su muerte.

2. Revisar las leyes 14/2006 (Reproducción Humana Asistida) y 14/2007 (Investigación Biomédica) y recomendar al Gobierno su adaptación a la reciente sentencia del Tribunal de Justicia dela Unión Europea que excluye la posibilidad de registrar en toda Europa patente alguna que sea fruto de investigaciones que hayan implicado la manipulación y destrucción de embriones humanos, así como la utilización de éstos con fines comerciales e industriales.

3. Instar al Gobierno a que derogue la Ley 2/2010 de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo y desarrolle una Ley de atención a las mujeres con embarazos imprevistos y de apoyo a la maternidad.

4. Revisar, y en su caso informar al Gobierno, sobre los riesgos para la salud y las implicaciones éticas de la dispensación de la llamada «píldora del día después» (PDD).

5. Solicitar al Ministerio de Economía y Competitividad que España se oponga a  la financiación con fondos europeos de investigaciones con células madre embrionarias instando a que se dediquen los recursos a proyectos de investigación con células troncales adultas y células IP’s, que están cosechando éxitos notables, mientras que la investigación con células troncales embrionarias, tras más de 10 años de trabajos, no ha obtenido resultado terapéutico alguno.

Según García-Noblejas, «el nuevo Comité de Bioética no puede perder esta oportunidad de afrontar desde el rigor científico problemas urgentes que afectan a las ciencias de la salud, la investigación biomédica y la dignidad de la persona humana. Estas acciones deberían formar parte del programa de reformas del Gobierno».