Esta mañana un aguerrido destacamento de representantes de los padres objetores a EpC ha ocupado la acera de la calle Alcalá de Madrid en la puerta del Ministerio de Educación. Estaban en el umbral de la ilegalidad (con más de 15 asistentes hay que solicitar permiso a la Delegación del Gobierno), iban acompañadas de algún menor (que como se ponga a llorar se firma, por agotamiento, el pacto educativo y lo que haga falta) y llevaban peligrosísimas armas: varias bolsas de rosquillas, una carta para el ministro y una enorme hoja de agenda en la que se recogía una tarea pendiente para el ministro: «recibir a los objetores a EpC». Recibidos con hostilidad por los funcionarios de seguridad del Ministerio (no era para menos, esta gente es peligrosa), lo cierto es que al final han logrado conmoverles hasta el punto de que se ha producido una confraternización, un «buen rollito» entre objetores y guardias. Si estos últimos han comido o no rosquillas (con las que se simbolizaba el 0 puesto a los objetores a EpC) no lo puedo decir, no vaya ser que expedienten a alguno por comer rosquillas estando de servicio.

En todo caso, lo que si han hecho los objetores es explicarles sus razones a los guardianes de la seguridad del Ministerio. Se han producido, pues, las primeras conversaciones en el umbral y el vestíbulo del edificio. Lo que hace falta es que se hable dentro y se den pasos reales, efectivos y sinceros (no de cara a la galería) para seguir la estela de las sorprendentes declaraciones realizadas por Ángel Gabilondo el pasado domingo 27:

Sabemos que hay personas que quieren objetar, que están buscando una salida a este conflicto. Ojalá la encontremos, pero eso no significará reconocer que no es una asignatura obligatoria. Además, cada comunidad autónoma ha hecho su propio temario. No vamos a hacer un conflicto de cada uno. Los que objetan creen que han de hacerlo así y luchan desde la legalidad vigente, tienen todo el derecho a hacerlo.

Vamos D. Ángel, ya ve que, para bien y para mal, observamos sus pasos. Retire los materiales adoctrinadores de la web institucional del Ministerio y haga caso a Padre Objetor. Haga una llamadita, que los objetores tienen cobertura y batería cargada.

Teresa García-Noblejas