El triunfo electoral de Zapatero en 2004 supuso una verdadera avalancha de reformas legales y políticas de «reingeniería social», bajo los implacables dictados de su proyecto ideológico de relativismo radical. Poco importaron entonces las serias dudas sobre la constitucionalidad de las reformas, la falta de una significativa demanda social previa o las masivas protestas en la calle de una sociedad civil asombrada por los experimentos del neosocialismo español y su «reinvención de los derechos humanos».

No está quizá de más volver a transcribir aquí, por su hondo significado para entender el periodo de Zapatero, la confesión que éste realizaría en 2007 a su «ideólogo» el escritor gallego Suso del Toro:

  “Si hay algo que caracteriza a esta etapa de gobierno es que hay un proyecto. Precisamente porque hay un proyecto hay una resistencia tan inútil como activa de la derecha más dura, porque saben que hay un proyecto. Se han dado cuenta de que hay un proyecto de alcance en valores culturales, y por tanto ideológicos, que pueden definir la identidad social, histórica, de la España moderna por mucho tiempo.” («Madera de Zapatero. Retrato de un Presidente», RBA Libros, 2007, pág. 150).

El proyecto de ley de reforma del Código Civil para equiparar al matrimonio las uniones del mismo sexo

Una de las iniciativas más graves por sus consecuencias en el orden antropológico fue, desde luego, el proyecto de reforma del Código Civil para equiparar al matrimonio las uniones entre personas del mismo sexo, incluyendo el derecho de adopción conjunta.

A pesar de informe negativo del Consejo de Estado, el Gobierno presentó el proyecto de ley ante el Congreso de los Diputados el día 1 de octubre de 2004, resultando aprobado con 183 votos a favor, 136 en contra y 3 abstenciones. Remitido el proyecto al Senado, éste procedió a su veto por 131 votos contra 119, volviendo después al Congreso donde quedó definitivamente aprobado el 30 de junio de 2005 con el voto favorable de 187 diputados, 147 en contra y 4 abstenciones.

No puede dejar de mencionarse aquí el brutal e injusto linchamiento al que fue sometido el Dr. Aquilino Polaino tras su comparecencia en la Comisión correspondiente del Senado, a petición del Partido Popular. Meses después, en concreto el 10 de noviembre de 2005, Profesionales por la Ética, con la colaboración de HazteOir, reunía en el Hotel NH Alcalá de Madrid a un centenar de personas en una cena homenaje al eminente catedrático de Psiquiatría.

Siete años esperando una sentencia del Tribunal Constitucional

Debe hacerse también mención que, a pesar de un cierto nivel de división interna, el 30 de septiembre de 2005 cincuenta diputados del Partido Popular presentaron un recurso de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional contra la mencionada reforma del Código Civil. Cuando se escribe esta nota (4 de noviembre de 2012) aun no ha sido dictado el correspondiente fallo, a pesar de haber transcurrido más de siete años desde la presentación del recurso, posiblemente no por casualidad.

Y es que siete años han representado tiempo más que sufiiciente para que el Partido Popular «digiera», una vez más, la anomalía de la reforma de Zapatero y para que la opinión pública haya sido sometida por los medios de comunicación de masas a una sistemática «adaptación cultural» al nuevo modelo, pese a que en este tiempo –en contra de las estimaciones de la entonces Vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega—  apenas se haya alcanzado el 2% de uniones «matrimoniales» entre personas del mismo sexo sobre el total de matrimonios contabilizados en  las estadísticas oficiales.

Por otro lado, la prensa informa estos días que el Tribunal Constitucional ha debatido ya más de una ponencia de la esperada sentencia, siendo inminente, al parecer, su aprobación y publicación.

Durante estos años también el Congreso de los Diputados rechazó el 27 de febrero de 2007, sin apenas debate,  la iniciativa legislativa popular presentada por el Foro Español de la Familia para que se reconociese que el matrimonio es solamente la unión entre un hombre y una mujer, como por otro lado expresa literalmente la Constitución Española. La iniciativa estaba firmada nada menos que por 1,5 millones de ciudadanos.

La multitudinaria manifestación del 18J «La Familia Sí Importa»

Pero pese al tiempo transcurrido, no debe olvidarse tampoco que durante toda la tramitación del proyecto de ley de reforma del Código Civil se produjo una importantísima movilización de la sociedad civil en defensa de la familia natural, que marcó posiblemente un hito histórico y que tuvo una considerable proyección fuera de nuestras fronteras.

La culminación más patente de este despertar cívico ante la agresión del Gobierno Zapatero al orden social más básico, fue la manifestación multitudinaria del 18 de junio de 2005, celebrada en Madrid bajo el lema «La Familia Sí Importa». Fue convocada por el Foro Español de la Familia y otras 12 entidades de la sociedad civil. A ella corresponde la impresionante imagen que acompaña estas líneas.

Lanzamos el manifiesto «Los niños tienen derechos»

Profesionales por la Ética, que entonces aun estaba adherida al Foro Español de la Familia (la separación de esta entidad, por discrepancias en la acción práctica, tendría lugar algunos años después), apoyó, en la medida de sus fuerzas, las diferentes iniciativas cívicas que fueron surgiendo en defensa del matimonio como unión entre un hombre y una mujer.

Nuestra entidad tomó también la iniciativa de una campaña específica, con el nombre «Los niños tienen derechos», cuyo lanzamientos se llevó a cabo en junio de 2004. Su objetivo fue poner de relieve, ante la opinión pública y los representantentes políticos, el derecho de los niños a contar con un referente masculino y femenino, a formar parte de una familia semejante a la familia natural  –constituida por un hombre y una mujer– y a no ser discriminados.

Como elemento central de la campaña se elaboró un manifiesto titulado también «Los niños tienen derechos», que fue avalado por diferentes personalidades de la vida pública española y casi mil profesionales del mundo de la educación, el Derecho, la medicina familiar y la pediatría, la pisicología, trabajadores sociales, etc, tal y como en su momento se difundió en los medios de comunicación social.

El texto completo del mencionado Manifiesto era el siguiente:

LOS NIÑOS TIENEN DERECHOS

Ante el propósito del Gobierno de reformar el Código Civil y permitir la adopción de menores por parte de parejas del mismo sexo, diversos profesionales implicados en los derechos, la educación y el desarrollo de los niños manifestamos:

1.    La adopción es una forma de filiación que pretende proporcionar a los menores un hogar estable y adecuado para su crecimiento físico, intelectual y moral, un entorno que sustituya, en la medida de los posible, al padre y a la madre biológicos que los niños, por circunstancias ajenas a ellos,  han perdido. Por este motivo, las administraciones públicas establecen una serie de requisitos que deben cumplir las familias que van a adoptar a un niño.

2.    Nuestra experiencia profesional nos demuestra que los niños, desde los primeros meses de vida, elaboran la figura del padre y de la madre independientemente de que conozcan o no a sus padres biológicos. Así, la figura masculina con la que tienen más relación constituye su referencia de padre, mientras que la mujer que está más cerca del niño constituye, a sus ojos, la figura de la madre.

3.    La legislación española establece que el régimen jurídico de la adopción se fundamenta en los principios de integración del niño en una familia y en la primacía del beneficio del menor que va a ser adoptado. Esta norma ratifica otras de carácter general. Así, la Declaración de los Derechos del Niño (1959), la Convención sobre los Derechos del Niño (1989) y la propia Constitución Española coinciden en afirmar que la legislación hará prevalecer, en cualquier caso, el derecho del niño a desarrollarse física, mental, espiritual, moral y socialmente. Los poderes públicos, por su parte, deben asegurar la protección integral de los hijos (Constitución Española art.39.2).

4.    No existen estudios científicos rigurosos sobre las consecuencias que tendría en los niños la adopción por homosexuales. Hay que advertir que la realización de estas investigaciones implicaría que se está empleando a menores de edad como objetos de experimentación sin valorar los riesgos físicos y psíquicos que semejante estudio podría implicar.

5.    El rechazo o la prevención respecto a la adopción de niños por parejas de homosexuales ha sido expresado por juristas, médicos, psiquiatras y personalidades públicas. Así lo han hecho miembros cualificados de la Asociación Española de Pediatría, el primer ministro de Australia, John Howard, y líderes socialistas como  Juan Carlos Rodríguez Ibarra y Lionel Jospin. Por su parte, la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (26-2-2002) dio la razón a la Administración francesa cuando ésta negó la adopción al homosexual Philippe Fretté.

6.    Como consecuencia, los profesionales que suscribimos esta declaración afirmamos lo siguiente:

–LOS NIÑOS TIENEN DERECHO A POSEER UN REFERENTE MASCULINO Y OTRO FEMENINO. Por ello, rechazamos la legalización de la  adopción de menores por parte de parejas homosexuales. Cuando la figura del padre o de la madre esté ausente, deben aclarársele al menor las razones de esta circunstancia, sin confundirle al asumir personas de distinto sexo funciones que no le corresponden.  

–LOS NIÑOS TIENEN DERECHO A FORMAR PARTE DE UNA FAMILIA SEMEJANTE A LA FAMILIA NATURAL, constituida por un hombre y una mujer, únicos seres que, juntos, tienen capacidad de procrear.

–LOS NIÑOS TIENEN DERECHO A CRECER EN UN ENTORNO QUE LES PERMITA EL DESARROLLO DE SU PERSONALIDAD FÍSICA, INTELECTUAL Y MORAL. No existe el derecho del adulto a tener un hijo ni por filiación natural ni por filiación adoptiva.

— EL NIÑO TIENE DERECHO, IGUALMENTE, A NO SER DISCRIMINADO NI SOMETIDO A EXPERIMENTOS TRAUMÁTICOS y a crecer en las mismas condiciones y con iguales oportunidades que el resto de sus compañeros que tienen un padre y una madre.