La campaña de sensibilización «Derechos Humanos y clonación humana» se desarrolló entre 1998 y 2002 con el objetivo de modificar el Código Penal para conseguir la plena garantía de la dignidad humana ante los casos de manipulación genética.

Se trataba, en concreto, de asegurar una penalización más clara e inequívoca  de la fecundación de óvulos humanos con fines distintos a la procreación humana, de la creación de seres humanos iguales o semejantes por clonación u otros procedimientos de ingeniería genética y de la fecundación o transferencia de gametos o embriones entre personas y animales.

Con la participación de una comisión interdisciplinar de expertos, se llevó a cabo una redacción alternativa del Título V del Libro II («Delitos relativos a la manipulación genética») del Código Penal reformado en 1995 y un nuevo ajuste de la Ley 35/1998 sobre Técnicas de Reproducción Asistida. La propuesta sería trasladada después a una «Proposición de Ley Orgánica para la reforma del Código Penal en materia de delitos contra la manipulacion genética». El texto, que lleva fecha de 12 de febrero de 2001, constaba de una exposición de motivos y un texto articulado de tres artículos por los que se modificaba el artículo 161 del Código Penal y se suprimía el contenido de la letra r del apartado 2b del artículo 20 de la Ley 35/1988.

La exposición de motivos explicaba el nuevo entorno científico en el que había tenido lugar la incorporación al Código Penal de los delitos relativos a la manipulación genética y se insistía en la idea de que «el conocimiento de la ciencia y la técnica no pueden indicar por si solas el sentido del progreso humano, sino que deben estar al servicio de la persona, su dignidad y derechos fundamentales. No se puede reivindicar una neutralidad axiológica y moral de las investigaciones científicas y sus aplicaciones: allí donde se puede poner en cuestión la dignidad de la persona humana estarán las barreras infranqueables para la investigación científica». Por eso no basta, afirmaba tambien el texto, «la conciencia individual o la autodiciplina de los investigadores». «(…) Es necesaria una intervención de las autoridades (…)».

Se citaban también como antecedentes inexcusables el Convenio de Oviedo de 1997 –ratificado por el Congreso de los Diputados en 1999–  y la entonces reciente Resolución del Parlamento europeo del año 2000 contraria a la clonación de embriones humanos.

El equipo de Profesionales por la Ética y las personas que colaboraron directamente centraron especialmente sus esfuerzos en la presentación de la Proposición de Ley al Ministerio de Justicia y a los diferentes grupos parlamentarios, lo que se tradujo en un buen número de reuniones y gestiones de todo tipo.

Igualmente, se promovieron apoyos a la propuesta tanto de personalidades como de asociaciones. Fue también presentada ante los medios de comunicación a través de una rueda de prensa inicial y diferentes intervenciones ante la prensa.

La jornada «La clonación humana a debate»

Un hito particularmente importante de este proyecto fue la celebración el 26 de abril de 2001 de la jornada «La clonación humana a debate: sus implicaciones éticas y jurídicas», organizadamente conjuntamente por el Colegio de Abogados de Madrid y Profesionales por la Ética. La jornada contó también con la colaboración del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), AEBI de Madrid, IberMedicina y Spanair.

A este evento corresponde la fotografía que acompaña estas líneas, en la que aparecen nuestra inolvidable amiga la profesora María Dolores Vila-Coro (Directora de la Cátedra de Bioética de la UNESCO), Jaime Urcelay (Presidente de Profesionales por la Ética), Luis Martí Mingarro (Decano del Colegio de Abogados de Madrid), José Gabaldón (Exvicepresidente del Tribunal Constitucional y socio honorario de Profesionales por la Ética) y Antonio del Moral (Director de la Jornada y del Área Jurídica de Profesionales por la Ética en aquel momento).

Tras la presentacion de la Jornada por su citado director y por Enrique Arnaldo, vocal del CGPJ, participaron como ponentes Luis Santamaría (Profesor Titular de Histología de la UAM), José Mª Alvárez Cienfuegos (Magistrado del Tribunal Supremo), Ángela Aparisi (Directora del Instituto de Derechos Humanos de la UNAV), José Manuel Martínez Pereda (Magistrado del Tribunal Supremo), Manuel Silva (portavoz adjunto del Grupo Parlamentario Catalán en el Congreso de los Diputados), Javier Urcelay (Vicepresidente de Farmaindustria), Ignacio Gui (Profesor de Metafísica de la UBA) y la ya mencionada Vila Coro. El nivel científico y el interés de la Jornada fueron excelentes, tanto por las ponencias como por los debates suscitados con los numerosos asistentes.

Diario Médico y Noticiero Jurídico Aranzadi se ocuparon de manera muy extensa de la Jornada, publicando resúmenes de las principales intervenciones. Por su parte, el Boletín de Profesionales por la Ética AVIZOR  –que acababa de iniciar una nueva etapa con Lorenzo Martín—  la dedicó un número prácticamente monográfico (nº 26, de julio de 2001) en el que, junto a una crónica y un completo reportaje gráfico, incluía la síntesis de las diferentes ponencias y el texto completo de las conclusiones que fueron leidas en el acto de clausura.

El primer libro de Profesionales por la Ética

Los textos completos de las ponencias darían también lugar al primer libro promovido por Profesionales por la Ética, lo que fue posible gracias a la generosidad de los ponentes y a la magnanimidad de nuestro buen amigo Fernando Fernández, presidente de AEDOS. La obra –que lleva el mismo título que la jornada en la que tiene su origen–  fue primorosamente editada en 2003 por la Universidad Católica San Antonio de Murcia.