En la anterior entrada de esta serie sobre la historia de Profesionales por la Ética nos referíamos al significado cultural de la Conferencia Mundial sobre Población y Desarrollo de El Cairo, que suscitó, en el año 1994, la primera campaña pública de nuestra todavía casi recien fundada asociación. Su repercusión pública superó ampliamente cualquier cálculo previo.

El cauce para esta campaña fue la «Plataforma Familia Humana» (PFH), una iniciativa que, como se explicaba en el nº 4 del boletín Avizor, había nacido «con el objetivo de concienciar a la sociedad española y a nuestro Gobierno para que rechace la política demográfica que se pretende aprobar en la Conferencia (…)». Recordemos que en 1993 Felipe Gonzalez y el PSOE habían iniciado su cuarta  –y última–  legislatura consecutiva en el Gobierno de España.

La plataforma se constituyó por una decena de organizaciones de la sociedad civil, con el significativo apoyo de las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta. Como portavoz del movimiento actuó una jovencísima Teresa García-Noblejas (en la imagen), actual Secretaria General y de Comunicación de Profesionales por la Ética que ya por entonces mostraba su talento y su potencial para la comunicación cívica.

El «Manifiesto por la Familia»

La actividad más significativa de la PFH fue la elaboración y difusión del «Manifiesto por la Familia» en el que, como explica el número de Avizor ya citado, «se exponen claramente las razones del rechazo a la política demográfica de la ONU (basada en el control radical de la población) y se solicita el apoyo decidido de nuestros representantes a otras formas de acercamiento a la cuestión poblacional asentadas en la solidaridad y la educación, bases del auténtico desarrollo».

Seiscientas personalidades de la vida pública española  -entre las que encontramos, por citar solamente a algunas que ya nos han dejado, a Manuel Fraga (Presidente de la Xunta de Galicia), Antonio Mingote (humorista), Antonio Herrero (periodista), Encarna Sánchez (periodista), Rafael Termes (presidente de honor del IESE), Juanito Valderrama (artista) o Ángel Palomino (escritor)–  avalaron con su firma el primer impulso del Manifiesto.

El 8 de julio de 1994, el Manifiesto era remitido  –junto con un completo Informe titulado «Críticas al Proyecto presentado por la ONU. Alternativas y peticiones concretas al Gobierno Español»–   a las principales autoridades españolas (incluidos SSMM los Reyes), a los líderes de los principales partidos de la oposición, a Boutros Ghali (Secretario General de la ONU) y a Nafis Sadik, la Directora Ejecutiva de la UNFPA (Fondo de Actividades de Población de la ONU) y a la vez miembro destacado del lobby proabortista IPPF. El 20 de julio, el diario El País, portavoz oficioso del Gobierno socialista, se hacía eco de la campaña titulando a media página: «Creada en España una plataforma contra el imperialismo demográfico de la ONU».

Profesionales por la Ética consiguió, gracias al compromiso de sus socios y colaboradores, un buen número de adhesiones al Manifiesto en el mundo profesional. El 13 de agosto podemos leer una página completa en el diario ABC sobre el rápido y espectacular apoyo social conseguido para el Manifiesto: «Más de cinco mil personalidades españolas se pronuncian contra el documento de El Cairo». Por su parte, El Correo titulaba a toda página: «Intelectuales y famosos se unen contra los planes de control de natalidad de la ONU». La campaña de recogida de firmas se prolongó hasta el 5 de septiembre, fecha en que se inició la Conferencia.

Reunión con la ministra de Asuntos Sociales

Otros hitos importantes de la campaña de la PFH fueron la acampada llevada a cabo en la Plaza de Colón (a cuyo  cuyo acto final corresponde la fotografía de la intervención de García-Noblejasque acompaña estas líneas) y la reunión el 30 de agosto de 1994 con la ministra de Asuntos Sociales Cristina Alberdi, a quien correspondía la presidencia de la delegación española en la Conferencia.

Según puede verse reflejado en el diario ABC del 20 de agosto de 1994, la PFH había acusado al Gobierno español «de no tener criterio en la Conferencia de El Cairo» y el 30 del mismo mes tuvo lugar la entrevista con la ministra Alberdi. También ABC se hacía eco de esta noticia y recogía, en su edición del 1 de septiembre, declaraciones de la portavoz Teresa García-Noblejas sobre los compromisos alcanzados en la reunión. «La ministra  –afirmaba–  se ha comprometido a no considerar el aborto como método de planificación familiar» y a que «las decisiones que se tomen en El Cairo respetarán la libertad de las personas para decidir en materia de procreación». También indicó que la titular de Asuntos Sociales seguía, sin embargo, «manteniendo su postura hermética de apoyo al documento de la ONU en otros aspectos que consideramos fundamentales».

Conocemos ya por la entrada anterior, el resultado final de El Cairo: afortunadamente, las principales pretensiones de los impulsores de la cultura de la muerte no consiguieron los apoyos necesarios. Una victoria del valor de la persona que tuvo a Juan Pablo II como su principal valedor ante la humanidad, pero para la que fue también decisivo el sentido de la dignidad de los pueblos del Tercer Mundo frente al imperialismo cultural de EEUU, los funcionarios de Naciones Unidas y los grandes lobbys internacionales.

Las entidades  –entre las que se encontraba Profesionales por la Ética–  que en España promovieron la Plataforma Humana y los miles de españoles que apoyaron esta iniciativa, pusieron también su grano de arena ante el desafío de El Cairo. Esta intensa experiencia de trabajo cívico, de presencia en los medios de comunicación social y de presión a las autoridades políticas, marcaba además el camino a seguir para causas futuras que, por cierto, no tardaron en llegar…